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Impostores y farsantes

Es muy sencillo engañar a la gente con unos papelillos y mucha boquilla
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El obispo de Tui-Vigo, Luis Quinteiro, acaba de firmar el documento de disolución de la Orden Mandato de San Miguel Arcángel que fundó y dirigió durante más diez años el seglar ahora en prisión Feliciano Miguel Rosendo da Silva. Por el camino han quedado algunas almas extraviadas a quienes el fundador consiguió abducir con una mezcla de lenguaje religioso, sectario y curandero. Eso sí, a juzgar por los testimonios recabados por el investigador que la jerarquía religiosa, tras los muros de la Orden Mandato se realizaban prácticas no tan religiosas ni castas. Más bien el ritual de la comunión de la misa pudo convertirse en embeleco para las cándidas novicias a quien el líder decía lo que tenían que comer y beber para santificarse.

Cuesta creer que durante tantos años un embaucador y presunto abusador sexual y delincuente fuese construyendo un montaje ‘parareligioso’ que atrajo a su panal de miel a más de cuatrocientos seguidores y algunas personalidades como Tamara Falcó o María José Cantudo que se acercaron a la Orden para elevar su espiritualidad. Aunque lo más grave es que el obispado de Pontevedra les legitimara desde 2009 como «asociación pública de fieles de derecho diocesano». Pero este episodio de engaño y gatuperio no hace más que engrosar la lista de farsantes que adoptando disfraces respetables, incluso nobles e idealistas, logran convertirse en personajes con un poderoso atractivo. No hay más que rememorar a Marcial Maciel fundador de los Legionarios de Cristo que durante años llevó una doble vida de guía espiritual en la sociedad española y mexicana hasta que se descubrió, prácticamente al final de su vida, que había cometido delitos de abusos sexuales, pederastia y falsificación.

Según las investigaciones posteriores a su fallecimiento se descubrió que llevó una doble vida casi perfecta durante décadas. En Roma se apellidaba Maciel. En México, unas veces Rivas y otras González. Allí era el líder de una poderosa orden fundada por él mismo en 1941. Aquí, a veces decía que trabajaba en la Shell y otras que era agente de la CIA. En Europa era célibe. En América casado.

Entre nosotros Javier Cercas viene de publicar su biografía de El impostor, desmontando con detalle el personaje inventado por Enric Marco que durante años recibió honores, distinciones y dio cientos de conferencias como superviviente de campos de concentración nazis donde nunca pisó. Por no hablar de Alicia Esteve, otra española que se hizo pasar por víctima del atentado de las Torres Gemelas y llegó a ser portavoz oficial de las víctimas sin haber estado jamás en Nueva York. Así que la historia del ‘pequeño Nicolás’ que iba por las televisiones dando declaraciones y ahora calla ante el juez no debe sorprendernos mucho. Todo esto no hace más que evidenciar lo sencillo que es engañar a ‘la gente’ con unos papelitos y mucha boquilla. Así que atentos a la próxima jugada.

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