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Incertidumbre ante el 26-J

El PSOE, sea cual sea el resultado que obtenga, mantiene la llave del gobierno

Antonio Papell

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Las encuestas publicadas registran sucesivos y ligeros cambios de tendencias en estas vísperas del 26 de junio, sin que pueda determinarse todavía el desenlace del proceso de aproximación a la fecha señalada. La campaña, que ayer registró el único debate entre los cuatro grandes candidatos, no producirá previsiblemente grandes oscilaciones, por lo que todo indica que los problemas de gobernabilidad se mantendrán intactos, de manera que las coaliciones no resultarán fáciles. En efecto, tomando como referencia la encuesta de Gad3 para La Vanguardia publicada este domingo, la correlación más significativa es esta: si en diciembre PP y C’s aventajaban a las fuerzas de izquierdas (PSOE, Podemos e IU) en dos escaños (163 a 161), ahora ocurriría lo contrario. Unidos Podemos y PSOE suman una horquilla de entre 165 y 169 diputados, frente a un máximo de 163 del centroderecha (que incluso podrían reducirse a 159). La encuesta de Gesop para El Periódico publicada ayer confirma esta aparente ventaja de la izquierda sobre la derecha

Lo más relevante, sin embargo, de este leve cambio es la ventaja de Unidos Podemos sobre el PSOE «clara en papeletas pero muy apretada en escaños», ya que en esta inversión radica la dificultad. Porque es impensable que el Partido Socialista pacte con Unidos Podemos un gobierno encabezado por la formación de Pablo Iglesias. Para el PSOE, y por supuesto para todo su electorado, Unidos Podemos es una formación antisistema, que ve muy negativamente el papel desarrollado por los socialistas durante la Transición y en los cerca de cuarenta años de desarrollo democrático. Parece evidente que, si en estas condiciones, el PSOE accediera a prestar su apoyo a una organización populista que no tiene empacho en coligarse con la izquierda poscomunista, que ha flirteado con el chavismo y que ve con escepticismo la pertenencia europea, traicionaría los ideales de su clientela y estaría abocándose a la desaparición. Con los resultados del 20D, el PSOE podía aceptar la abstención o el apoyo de Podemos, que de hecho pidió sin éxito para gobernar junto a Ciudadanos, pero no puede prestar su respaldo a una amalgama populista que incluye un tercermundista y frívolo reconocimiento del derecho de autodeterminación.

La mencionada encuesta de Gad3 incluye un punto relativo a las coaliciones: la que cuenta con más apoyos sería la formada por PP y C’s, con casi un 21% de los consultados. A corta distancia, y con el apoyo de más del 19%, figura un gobierno de Unidos Podemos apoyado por el PSOE. Y con un respaldo ligeramente menor (18,4%) aparece el acuerdo entre socialistas y Ciudadanos. En cambio, la gran coalición PP y PSOE sólo consigue el apoyo del 13,7% de los consultados, y todavía menos un gobierno socialista con el voto de Unidos Podemos, que sólo prefiere un 8,8% de los consultados. Por grupos de votantes, los del PP optan por el acuerdo con C’s (58%) o con el PSOE (34%), mientras que el electorado socialista apuesta por un pacto con Ciudadanos (52%) bastante menos con Iglesias (24%), y sólo un 8% con el PP. A su vez, los votantes de C’s están divididos entre apoyar al PP (35%) o al PSOE (42%). En cambio, el electorado de Unidos Podemos lo tiene claro: un 75% quiere un gobierno de Iglesias con apoyo de Sánchez y sólo un 10% lo aceptaría al revés.

En estas circunstancias, el PSOE, sea cual sea el resultado que obtenga, parece mantener la llave de la mayoría de gobierno. Pero, como tras el 20-D, y aunque Ciudadanos ha suavizado su rechazo a Rajoy, no parece posible que Rajoy, Sánchez y Rivera puedan forjar un acuerdo de gobierno si no se produce alguna renuncia personal significativa que facilite la convergencia final.

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