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Inmovilismo

Rajoy se cierra definitivamente a cualquier iniciativa de calado para buscar soluciones al conflicto existente en Catalunya
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El partido del Gobierno, que celebró este fin de semana un acto con sus líderes territoriales, afirma con claridad sus posiciones inmovilistas ante un 2015 de decisivas confrontaciones electorales. Un año en que habría que explorar caminos para resolver la situación de Catalunya y en que Podemos, que amenaza la hegemonía del viejo bipartidismo, hará lo posible por consolidarse, asentar un ideario y tratar de convencer a la ciudadanía de la conveniencia de un verdadero cambio de régimen. El Partido Popular, con Mariano Rajoy a la cabeza, se cierra definitivamente a cualquier iniciativa de calado para solucionar el conflicto abierto de Catalunya y se encastilla sin matices en la Constitución de 1978. Es prácticamente la misma postura que adopta ante otros problemas candentes como el de la corrupción, y fía su propio futuro a los efectos de la recuperación económica, único y precipitado activo que el Gobierno puede exhibir, y que probablemente espera acrecentar antes de las elecciones municipales y autonómicas de mayo y de las generales de finales de 2015 o comienzos de 2016. Rajoy ha lanzado descalificaciones contra Pablo Iglesias y ha calificado de «ocurrencias» las propuestas de reforma constitucional emanadas del PSOE. Con Artur Mas, nada invita a abrigar esperanzas de diálogo. «Quiero hablar de Europa, no de encajes, no de acomodos que piden algunos», enfatizó Rajoy. Sea o no en 2015, llegará el día en que habrá que hacerlo.

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