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Insensibilidad estética en Altafulla

Colocan innecesarias señales de tráfico frente a un magnífico portal medieval

José Daniel Vila Robert

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La estética es importante para el desarrollo del ser humano. En mi opinión, la insensibilidad estética, constituye la pérdida de lo que distingue a los humanos de los demás seres vivos. Se pierde la habilidad de sentir emociones y poder expresarlas. Para la sociedad la estética juega un papel fundamental, dado que configura el estilo y los gustos de los humanos. Con la ayuda de los medios de comunicación, se vertebran en el ser humano valores estéticos.

Se ha dicho, en mi opinión con razón, que tener sensibilidad estética nos hace más libres, ya que posibilita extraordinariamente el sentido de la crítica. Cabría preguntarse sobre cómo definir la sensibilidad estética; de forma simple, como la capacidad del ser humano para conmoverse, en mayor o menor grado, en función del entorno visual que observa.

Pero, vayamos al caso concreto. Limitando con Tarragona, está enclavada Altafulla, una villa con el doblete de Patrimonio de la Humanidad (UNESCO) y Conjunto Histórico Artístico, con un conjunto medieval (Vila Closa), amurallado y con torreones muy bien conservados. Un lugar excepcional al que habría que dedicar especial cuidado. Sin embargo, parece ser que se dirige más atención a la playa y la arena, incluso con polémicos proyectos urbanísticos millonarios, que han puesto de manifiesto el rechazo de muchos de los propios residentes.

Pero, no terminan aquí los despropósitos y entramos en la insensibilidad estética, con la colocación de innecesarias señalizaciones de tráfico soportadas en postes metálicos y un gran disco especular sin utilidad alguna, frente a un magnífico portal medieval. Parece que se pretende que las fotos de los visitantes, salgan con el marchamo de la circulación viaria actual.

Recomendaría a los dirigentes de urbanismo y cultura, que viajaran en Semana Santa a Zamora, en la Castilla profunda. Observarían que en los recorridos procesionales, antes de su paso, los empleados municipales tapan con fundas de tela las señales de tráfico, para que no salgan en las fotos. Pero, además, las fundas son de distintas coloraciones, acordes con los tonos de las correspondientes fachadas. Una vez terminado el paso del cortejo procesional, las fundas son diligentemente retiradas. Esto es sensibilidad estética, con un coste mínimo.

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