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¿Internet global?

Resulta que, a estas alturas, dos tercios de la población mundial, entre 3.000 y 4.000 millones de personas, siguen sin poder ver una triste página web
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Cuando Thomas L. Friedman proclamó hace ya diez años que el mundo era plano –en su célebre The World Is Flat– olvidó añadir algunos accidentes geográficos a su metáfora. Pocos se los señalaron entonces, muchos empiezan a ser conscientes hoy. La cosa es que, tras una estancia en la ciudad india de Bangalore –apodada ‘el Silicon Valley de la India’–, el premiado columnista del New York Times tuvo una especie de epifanía tecnológica, en la que proclamó la llegada efectiva de la globalización gracias a Internet. Y Friedman (con una legión de fervientes seguidores tras él) pontificó que el acceso a la red, del que disfrutaban más y más ciudadanos del mundo, lo estaba ‘aplanando’ todo. Conocimiento universal, relaciones económicas fluidas e ilimitadas, oportunidades para todos. Ya saben: la red global y todo eso.

La historia estaba muy bien. Las que le siguieron, todavía más: comerc?io electrónico, redes sociales, pagos con móvil, MOOC (cursos online masivos y gratuitos), wearables, Internet de las cosas. Pero resulta que, diez años después y a estas alturas, dos tercios de la población mundial, entre 3.000 y 4.000 millones de personas, siguen sin poder ver una triste página web.

Quizás si Friedman hubiera cogido un coche y se hubiese desplazado a menos de 150 kilómetros al este de Bangalore (en la India, eso es ir de Tarragona a Reus) para visitar alguna de las fábricas de curtidos de Vaniyambadi, habría descubierto que el mundo seguía teniendo unas cuantas cuestas. Pero no lo hizo. Cogió su avión y ayudó a vendernos Internet.

Y aquí es cuando llegan unos señores, con empresas como Google, Facebook, Virgin Galactic o SpaceX, que pretenden cambiarlo. Piensan montar redes globales (esta vez sí) con satélites de órbita baja, globos aerostáticos y drones solares para dotar de Internet barato (incluso gratis) a esos dos tercios de la población mundial. Si lo logran, entonces quizás sí que el mundo empezará a aplanarse.

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