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Opinion editorial

Jugar con fuego

De la intervención de los bomberos dependen vidas y no únicamente en incendios; también en accidentes y otras emergencias

 

Diari de Tarragona

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Tras un otoño caliente con colectivos tan importantes como médicos de asistencia primaria, profesores e incluso mossos d’esquadra en pie de guerra, 2019 se ha estrenado con dos incendios con víctimas en Badalona (que se saldó con tres fallecidos) y La Llagosta (con uno) que han puesto de manifiesto la precariedad que vienen denunciando los bomberos de la Generalitat desde hace tiempo. 
La gran mayoría de los parques de Catalunya no tiene personal ni recursos para responder a más de un incendio. El 75% se encuentran bajo mínimos desde principios de diciembre, cuando comenzó una protesta interna en el cuerpo de emergencias consistente en no hacer más horas extras para hacer aflorar el déficit estructural que aqueja al colectivo. Hay algunos parques que ni siquiera pueden abrir cada día. Es lo que ha sucedido en L’Hospitalet de l’Infant, Ulldecona o Ascó que han estado cerrados algún día por no contar con un mínimo de bomberos de guardia. En muchos puntos del territorio catalán las emergencias se cubren con dotaciones de tres bomberos. Esto significa que uno conduce el camión, y al llegar al destino se queda maniobrando la bomba de agua, y los otros dos deben afrontar en solitario el servicio, rescatando a posibles personas atrapadas y tratando a la vez de apagar las llamas. 
Actualmente se está realizando el proceso de selección de 150 aspirantes que acabarán la formación el año que viene y antes del verano deben incorporarse a la plantilla los 250 de la convocatoria de 2017 pero tantos años sin promociones han dejado un agujero difícil de rellenar. Según los sindicatos, hay 2.093 bomberos de la Generalitat, un 25% menos que hace algo más de una década, cuando ya se constató que eran insuficientes. La situación es preocupante y el colectivo augura una primavera dura. De su intervención dependen vidas y no únicamente en incendios también en accidentes y otras emergencias por lo que cabe esperar que se atienda a sus demandas. Cuando de forma tan general un país concentra la queja masiva en diversos sectores es urgente preguntarse qué es lo que falla. 

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