Opinion Periodista

La UE debería financiarnos el muro verde para la petroquímica

Debemos actuar ya con un plan serio, detallado y ambicioso, que permita financiar ese muro y otras muchas obras que mejorarían nuestra convivencia con la gran industria y nuestros barrios

Lluís Amiguet

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Nuestras cifras de la pandemia, las de España, son muy malas. Todas. Es absurdo sacar pecho en ningún sitio, porque, ahora mismo, en Madrid o en Valdeporrillos de abajo sean peores que la Plana de Vic, Tarragona o Barcelona. Ha habido otras semanas en que nosotros las teníamos peores.

Pero lo preocupante es que, en conjunto, nuestro sistema político ha respondido peor que la mayoría de los europeos a la crisis y nuestra economía, también.

La pregunta es ¿por qué nuestra gestión ha sido peor? Y la primera respuesta es porque lo han sido nuestros gestores políticos. Pero no basta con echar la culpa a los políticos y a la absurda cacofonía de partidismo y postureo con que han respondido.

Porque nosotros los hemos elegido y ese debería ser nuestro primer mea culpa: ha faltado la mínima complicidad transterritorial, transideológica y transclasista para enfrentarnos todos contra la pandemia y no entre nosotros mismos.

Del muro verde ya se hablaba cuando yo era becario en el 'Diari' hace muchos años

Y es el momento de volver a entendernos, porque tras 40 años de dictadura; 20 de transición reconciliadora y otros 20 de enfrentamiento cainita, ya nos tocarían 20 ahora de renovado pactismo para salir de la pandemia. Porque nuestra sociedad civil y nuestras clases medias están divididas territorial e ideológicamente de manera que nuestra reacción económica está siendo peor que la de nuestros vecinos europeos.

Y tenemos un gran instrumento para lograrlo: los 140.000 millones que nos tocan al estado de los acordados por la Unión Europea son el 11% de nuestro PIB. Si los aprovecháramos, serían suficientes para devolvernos al nivel de confianza, turismo y riqueza que teníamos antes del virus.

Los mejores países de la UE ya se han puesto las pilas y han trazado planes que ahora presentan en Bruselas y Frankfurt para que, con ese dinero pactado, los financien.

Aquí ya hay mucho listo pensando en aprovecharse más que aprovechar nuestra parte; pero también las mejores empresas se están anticipando y, al final, me cuentan que los grandes ministerios están preocupados por si serán capaces de invertir con provecho esa enorme cantidad de fondos.

Y en ese punto podríamos movernos ya para lograr que nuestra petroquímica consiga ese muro verde, al fin, del que ya se hablaba cuando yo era becario en el Diari (hace muchos años: créanme) y que nunca se llevó a cabo.

Con él evitaríamos episodios vergonzosos, como el que costó la vida por la maldita placa despedida desde el polígono, a uno de nuestros ciudadanos y mejoraríamos de forma exponencial la calidad de vida de nuestros barrios y de la conurbación Tarragona-Reus-Valls.

Debemos actuar ya con un plan serio, detallado y ambicioso, que permita financiar ese muro y otras muchas obras que mejorarían nuestra convivencia con la gran industria y nuestros barrios. Porque esos objetivos están en las directrices fijadas por la UE en cuanto a sostenibilidad y energías verdes.

Si analizamos, ya a mucha menor escala, dónde mejorar nuestro territorio en los objetivos fijados por la UE es fácil observar, por ejemplo, la carencia de electrolineras, puntos de recarga para coches eléctricos. Deberíamos ya tenerlas en todas nuestras comarcas y no sólo en las autopistas, también en las carreteras secundarias. Son sólo dos propuestas, pero estoy seguro de que juntos podríamos encontrar más y mejores. Y déjenme citar al president Maragall: si no es ahora, cuándo; si no somos nosotros, quiénes; si no es en nuestras comarcas, dónde.

Lluís Amiguet es autor y cocreador de ‘La Contra’ de ‘La Vanguardia’ desde que se creó en enero de 1998. Comenzó a ejercer como periodista en el ‘Diari’ y en Ser Tarragona. 

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