Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Opinion EDITORIAL

La banca no está por aventuras

El cambio de sede social aprobado por el Sabadell y seguramente por CaixaBank es una medida preventiva que da garantías de protección a sus clientes, pase lo que pase.

Diari de Tarragona

Whatsapp
Torre del Sabadell en la Diagonal de Barcelona. EFE

Torre del Sabadell en la Diagonal de Barcelona. EFE

El Gobierno de Mariano Rajoy ha bombardeado desde todos los frentes el proceso independentista. Evidentemente ninguno de ellos ha tratado de que los independentistas renuncien a su empeño por la vía de la negociación y del acuerdo. Todas las medidas han llovido por la vía de la fiscalía, de los tribunales, de la guerra sucia e incluso, como se puso en evidencia el pasado domingo durante las votaciones del referéndum, con la fuerza física. Quedaba un flanco por explotar: la extensión del miedo financiero. No ha tardado en llegar. El Consejo de Ministros aprobará hoy con toda probabilidad una serie de medidas tendentes a facilitar que las empresas radicadas en Catalunya puedan cambiar su sede social sin atender a la aprobación de sus juntas de accionistas. Esta vía facilitará que hoy el consejo de administración de CaixaBank pueda aprobar el cambio de sede social, ya que sus estatutos prevén que esta modificación debe ser aprobada por la junta de accionistas. Quien acordó ya dar este paso fue el Banc Sabadell que ha acordado trasladar su sede social a Alicante. En términos bancarios, la medida es una forma de proteger y garantizar la seguridad de los clientes de los referidos bancos ya que, ante una hipotética declaración de independencia de Catalunya, las entidades aquí radicadas quedarían fuera, al menos momentáneamente, del Fondo de Garantía de Depósitos y de la supervisión del Banco Central Europeo. Así pues, este paso es una garantía para los clientes del Sabadell y de CaixaBank que, sin embargo deberán cargar con la impopularidad que su decisión les acarreará entre los clientes independentistas. Han hecho números y dado que ambas entidades tienen alrededor del 80% de su negocio fuera de Catalunya la decisión adoptada es la menos gravosa si no resulta finalmente hasta más rentable. No serán pocos los independentistas que en materia de seguridad bancaria aplican conceptos de internacionalidad. En definitiva, el pragmatismo financiero sí que ha movido ficha y, por lo que pudiera pasar, ya están protegiendo a sus clientes.

 

Temas

Comentarios

Lea También