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La crisis en Yemen

La crisis en Yemen resume varios conflictos regionales, sobre todo la pugna chií-sunní, exacerbada por el delirio de Al Qaeda y EI
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En lo que parece ya un pésimo manejo de la crisis en Yemen, el reino de Arabia Saudí, tras crear a toda velocidad una pretendida fuerza conjunta árabe para abordarla, está pidiendo a Pakistán que envíe aviones, barcos y. soldados de tierra para ver de contener allí la rebelión huthí (chíi-zaydí) que aliados con las fuerzas leales al ex presidente general Saleh, controlan el norte, están en la capital sureña, Adén, y han hecho huir al presidente al-Hadi. Arabia Saudí tiene un PIB de 700.000 millones de dólares, un régimen estable y dispone de la histórica protección política y militar de los EE UU desde el encuentro Ibn Saud-Roosevelt de 1943, pero no puede ni tal vez sabe abordar un peligro militar limitado. La crisis en Yemen resume varios conflictos regionales, sobre todo la pugna chií-sunní, una arcaica supervivencia apenas entendible para una mentalidad occidental, pero explicable en términos fácticos y exacerbada hasta extremos inimaginables por el delirio anti-chií de Al Qaeda primero y ahora del así llamado Estado Islámico. La minoría chií en Arabia Saudí y en Baréin tampoco goza de un gran status protector, pero al menos no es pasada por las armas sumariamente. Arabia Saudí hará bien en olvidarse de alianzas de ocasión, de bombardeos aéreos de la aviación sunní y de la presencia naval de Egipto, presunto líder de la coalición, y en patrocinar una salida negociada. No puede ganar sobre el terreno. El dinero tampoco lo puede todo. lo puede todo.

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