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La derecha española se frota las manos

Izquierda desunida y procés. El disparo en el pie de Podemos y el escenario que se prepara en Catalunya tras el juicio al procés alientan a la derecha y hunde en un mar de dudas y enfrentamientos a la izquierda

Javier Pons

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Cuando todos pensábamos que el juicio contra los principales protagonistas del procés iba a marcar la pauta de los procesos electorales, va la izquierda y una vez más demuestra su capacidad de autodestrucción. 

Justo un día después de que la derecha demostrara por enésima vez su pragmatismo con el ‘pacto a tres’ en Andalucía para desalojar al PSOE tras cuarenta años, Iñigo Errejón anunciaba su acuerdo con la alcaldesa de Madrid Manuela Carmena para ir en tándem electoral; decisión que ha supuesto un auténtico terremoto en la formación morada que ha considerado el movimiento de Errejón como alta traición.
Pero que nadie se engañe: Iglesias, sobre todo, pero también Montero y Echenique son los que están firmando a marchas forzadas la defunción del partido que crearon junto a otros dirigentes y no su candidato a la comunidad que ha demostrado en este paso tener más inteligencia táctica y estratégica que su partido. Errejón ha entendido tras la debacle de la izquierda en Andalucía que si no daba un golpe de timón que rompiera la tendencia marcada por la antigua forma de entender la política, en mayo tendría que asumir una dolorosa derrota. 

Y es que el nucleo de poder de Podemos ha torpedeado de todas las maneras posibles la candidatura de Errejón tras perder éste las primarias en las que intentó desbancar a Iglesias. Entre otras cosas, no dejándole libertad para organizar su equipo y elegir a sus compañeros de camino en el reto por asaltar la comunidad de Madrid, un auténtico fortín de la derecha española. 

Es irónico escuchar a Iglesias «entristecido» por ver cómo implosiona su formación sin asumir ninguna responsabilidad en ese proceso. Es más, no ha perdido un minuto para precipitarse y anunciar que «Iñigo no es Manuela» y que por lo tanto peleará contra él en los comicios; palabras tras la que Echenique se ha apresurado a enseñarle al co-fundador de la formación la puerta de salida con maneras más bien mafiosas propias de dinámicas de partido pertenecientes a principios del siglo XX. 

Y es que Carmena sí ha sabido, desde la indpendencia que le da no pertenecer a ninguna formación y por lo tanto no depender de nadie, hilar un discurso y una forma de aproximarse al gobierno de los ciudadanos que ha conectado con la mayoría de los madrileños. Errejón ha visto en ella y en su fuerza una oportunidad para intentar ganar la comunidad para la izquierda y de ahí el paso dado. 

Mientras el trío Iglesias&Montero&Echenique (ya van quedando menos) no han sabido valorar que aquella «vieja política» que tanto denunciaban en sus inicios, está quedando moderna comparada con sus movimientos, la derecha se frota las manos y prepara toda su artillería para replicar en Madrid y otras capitales la operación ‘Bonilla’. 

PP, Ciudadanos y Vox se preparan para dar la batalla y completar su «reconquista», aunque sea a bordo de un vehículo todoterreno en el que se mezclan mensajes moderados con programas llenos de peligros para el mantenimiento de algunos de los derechos más importantes que los españoles han conquistado en los últimos 20 años y que han hecho de este país un modelo de integración y tolerancia.  

En otra esquina de la izquierda poliédrica, el PSOE ve con desaliento el panorama e intenta aclararse sobre qué modelo de socialdemocracia defender y qué arquitectura de país consigue esbozar para solucionar el problema catalán. 

Una situación que sigue enquistada, ya que sigue la parálisis y los constantes desplantes a la voluntad y propuestas del gobierno central.
Lo que siempre se ha denunciado (y muchísimas veces con razón) desde el Palau de la Generalitat (falta de interlocución, de diálogo, de proyecto) ahora se ha convertido en el mantra del Govern. Un Govern que tiene al Parlament secuestrado, paralizado y que intenta hacernos creer a todos que sólo el enfrentamiento conseguirá doblegar al Estado español, para lo que cuenta con una primavera caliente con las reacciones a un juicio que se prevé desastroso para la convivencia.

Javier Pons inició su carrera en Radio Reus. Ha sido director de ‘El Terrat’, director de TVE y CEO de Prisa Radio. Actualmente dirige la productora Globomedia (Mediapro).

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