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La desigualdad y el cambio político

Núria Pérez

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La desigualdad ha existido siempre pero en la última década ha vuelto a emerger como motivo de preocupación de académicos y estudiosos. Eso explica la popularidad de las obras de los economistas Thomas Piketty y Joseph E. Stiglitz o del último Premio Nobel de Economía, fallado esta misma semana y que ha recaído en Angus Deaton. Este último comienza su último libro The Great Escape con un mensaje optimista «la vida es mejor ahora que en cualquier otro momento de la historia. Más personas son más ricas y menos personas viven en la pobreza extrema» para añadir a continuación que pese a ello «el mundo es enormemente desigual».

Su afirmación la refrenda el último informe de Credit Suisse, que indica que l 1% más rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo junto y que esta enorme brecha, lejos de suturarse, ha seguido ampliándose desde el inicio de la Gran Recesión.

Pero más allá del ámbito académico y de los discursos políticos de algunas nuevas formaciones, la desigualdad no está en la agenda política de los Gobiernos. Y ello pese a que el núcleo moral que legitima el sistema de economía de mercado no es la rentabilidad ni la eficiencia sino las oportunidades de progreso social que es capaz de ofrecer, especialmente a aquellos que más las necesitan. O pese a que como han puesto de manifiesto instituciones como el FMI o la OCDE, la desigualdad también perturba el crecimiento económico y hace al capitalismo más volátil.

Parte de ese desinterés del sistema político tradicional se debe a que se ha aceptado sin más la idea de que la desigualdad es una consecuencia inevitable del juego de las fuerzas del mercado. Pero no es cierto. Los Gobiernos pueden influir en las pautas que inciden en la desigualdad, con políticas y acciones de muy diferente tipo.

Y aunque los dictados de Merkel han dejado poco margen de maniobra, creo que la desigualdad está detrás de la demanda de cambio político que se inició en las elecciones europeas, continuó en las municipales y veremos si prosigue el 20-D.

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