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La ejecución

La CUP se cobra una nueva pieza. Primero fue Artur Mas. Ayer el dubitativo Baiget

Xavier Fernández

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El conseller Baiget, en una comparecencia ante los medios de comunicación, en una imagen de archivo. FOTO: ACN

El conseller Baiget, en una comparecencia ante los medios de comunicación, en una imagen de archivo. FOTO: ACN

Puigdemont no lo dudó ayer ni un segundo: nadie de los ‘suyos’ iba a estropearle el sarao que tiene montado esta tarde y ejecutó con rapidez a uno de los consellers sospechosos de tibieza independentista. El ya ex responsable de Empresa, Jordi Baiget, había insinuado que el todopoderoso referéndum del 1 de octubre podía convertirse en una sencilla segunda parte de la «consulta participativa» del 9-N. 

Qué pérfido, Jordi: decir en voz alta lo que muchos piensan. Se ve que la libertad de expresión en el Paraíso puigdemonita sólo vale para los secesionistas. Tanto que Puigdemont se llena la boca de democracia y al mínimamente discrepante –Baiget corrió a proclamarle fidelidad eterna– le destituye.

La cacería se extiende a Ayuntamientos y consellerías ‘sospechosas’

La CUP había exigido la dimisión de Baiget. No hizo falta. Puigdemont –que entró de rebote en el Govern porque los cupaires se cargaron a Mas– les hizo el trabajo sucio. La CUP se cobra sí una nueva pieza de alto nivel. Pero la cacería no se queda sólo en el Govern. Las perlitas que le dedicaron ayer al PSC de Tarragona los soberanistas reflejan la gran calidad democrática en que vivimos. El que se opone al referéndum es «autoritario» o «carca». ¡Viva el Pensamiento Único! 

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