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La empleada

Antoni Coll i Gilabert

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Estaba en el portal de la casa, sola bajo la lluvia, sin nada excepto el cansancio. Paula Rendón había salido de su casa de México unos días antes de viaje a Houston, atravesando la frontera. Llevaba un papel con una dirección: 5525 Briar Drive. Era el año 1959. Le abrió la puerta un adolescente de trece años: George W. Bush. Era la empleada contratada por sus padres, George y Barbara Bush.

Aquella buena mujer no pudo sospechar que su empleador se convertiría en Presidente, y lo mismo su hijo, el que le abrió la puerta.

A las próximas elecciones concurre Jeb Bush, otro de los niños de la familia al que ella prodigó cuidados.

Si Paula Rendón vive todavía, lamentará los discursos de Donald Trump, que quiere levantar un muro entre Estados Unidos y México, y le habrá consolado ver al papa Francisco rezar junto a las vallas para que caigan. Bonita historia la de esta empleada del hogar.

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