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La encina de Lecina

Nos agarramos a un empeño comunitario en el conjunto de lo aragonés: conseguir que una encina, una carrasca gorda y vieja, obtenga el refulgente título de Árbol Europeo del Año

Ángel Pérez Giménez

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La encina de Lecina

La encina de Lecina

¡Hola vecinos! Desde que, en París, ganamos la Exposición Internacional de 2008 para la candidatura española ‘Expo Zaragoza 2008, Agua y Desarrollo Sostenible’, Pumalandia no ha vuelto a ganar nada. Con Juan Alberto Belloch teníamos un alcalde de largo alcance en visión de futuro y talante universal. Pero, sin Belloch, nos desinflamos. Y ahora no nos comemos un colín en el universo mundo. Estamos perimetrados hasta en las ideas.

Sin embargo, faltos de proyectos que trasciendan el perímetro local, nos agarramos a un empeño comunitario en el conjunto de lo aragonés: conseguir que una encina, una carrasca gorda y vieja, obtenga el refulgente título de Árbol Europeo del Año. Ya ves tú qué cosa más tonta. Pues estamos que no cagamos con eso.

La Carrasca Milenaria de Lecina fue Árbol del Año en España. Y ahora competimos para ganar la Copa de Europa de los Árboles. La encina está en Lecina (encina, en aragonés), un pueblín de trece habitantes en la comarca altoaragonesa del Sobrarbe. Y se trata de superar en votos, entre otros, al Plátano de Curinga (Italia), al Árbol de Judas en la colina de la iglesia de Mélykút (Hungría), al Tilo de San Juan Nepomuceno (Polonia), al Antiguo Árbol Madre (Países Bajos), al Árbol Superviviente (Reino Unido), al residente mayor de Medulin; el Árbol de Chocolate de Nuestros Recuerdos (Croacia) o al Sicomoro Antiguo (Federación Rusa). Son en total catorce candidaturas pero la de Rusia es la más chunga. Los rusos han contratado a una banda de hackers para inflar sus votos y la organización se ha visto obligada a restar al sicomoro diez mil puntos ilegales. Íbamos en cabeza con nuestra carrasquita pero, como los hijos de Putin hacen trampa, el conteo de votos ha pasado a ser secreto. El domingo finalizó el proceso de votación y no sabremos el resultado final hasta el 17 de marzo. Qué nervios.

Las ménades que descuartizaron a Orfeo quedaron sujetas al suelo mientras veían cómo los dedos de sus pies se volvían raíces y sus piernas, troncos. Dafne se transformó en laurel justo antes de que Apolo la atrapase. Cipariso fue convertido en ciprés para que pudiera llorar eternamente la muerte de su ciervo. Mirra se transmutó en un mirto tras haberse acostado con Cíniras, su padre. Baucis y Filemón ven pasar juntos los milenios, ella como roble y él como tilo, en recompensa por haber acogido a unos desconocidos que resultaron ser dioses. Somos como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar, cantó Labordeta.

En junio de 2020, 731 municipios aragoneses plantaron una carrasca en memoria de las víctimas de la Covid. La encina forma parte del escudo de Aragón en uno de sus cuatro cuarteles. Venid a acariciar la encina de Lecina. Estamos muy cerca.

Ángel Pérez Giménez: Periodista. Exjefe de protocolo del Gobierno de Aragón, exdirector de la Escuela de Protocolo de Aragón.

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