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La encrucijada de Unió

El proceso soberanista ha situado a Unió en una encrucijada de la que puede derivar una división insalvable en el partido de Duran
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El proceso soberanista, en los términos en los que ha sido desplegado por Convergència y ERC, ha provocado una honda división en Unió Democràtica de Catalunya. Es evidente, por las distintas posiciones públicas de sus dirigentes y de sus militantes, que un sector encabezado por el presidente del partido, Josep Antoni Duran Lleida, y su círculo más fiel de allegados, no está por sumarse ciegamente a la hoja de ruta que ha trazado Artur Mas, entre otras razones porque nadie sabe realmente a dónde conducirá. En cambio, otro sector de Unió, que también cuenta con destacados dirigentes, apuesta por apoyar el proceso sin condiciones. Ante esta disyuntiva, la dirección de Unió optó por convocar una votación para dilucidar en las urnas la posición oficial del partido. La polémica entre ambas facciones no ha tardado en avivarse por el redactado de la pregunta que se someterá a votación. Es evidente que presentar a consulta un redactado de casi un folio parece innecesario, confuso y se presta a desconfianzas. Pero no es menos cierto que todos los militantes de Unió que acudan a votar sabrán sin ningún género de dudas qué significará el sentido de su voto. En cualquier caso, la división en el partido que fundara Carrasco y Formiguera parece inevitable. Si ganan los partidarios de la independencia, es decir los que voten ‘no’ a la pregunta de la consulta, Unió está abocada a un congreso extraordinario del que se arriesga a salir herida de muerte.

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