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La falsa muerte de Vargas Llosa

El rumor ?la mayoría de las veces? es la antesala de la infamia

Juan Carlos Viloria

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A las doce del mediodía del día 3 de este mes un tuitero inmoral y desaprensivo anunciaba en la red el fallecimiento por infarto del Nobel Mario Vargas Llosa. La falsa noticia aparecía en una cuenta de Twitter no oficial atribuida a las noticias de la editorial Alfaguara @NewsAlfaguara. La rapidez de la editorial en colocar el desmentido en Twitter frenó en seco la avalancha de retuits que empezaban a dar crédito al infundio e impidió que acabase convirtiéndose en una no-noticia de relevancia mundial. Cuando estudiábamos Ciencias de la Información, alguien hizo fortuna acuñando aquella cita desgraciada que sentenciaba: «El rumor es la antesala de la noticia». Nada más lejos de la realidad.

El rumor –la mayoría de las veces– es la antesala de la infamia. El autor ‘intelectual’ del bulo de Vargas Llosa está identificado en el ‘periodista’ Tomasso Debenedetti, un conocido mentiroso y falsificador de información que cuenta en su haber con algunas hazañas impresas que han hecho historia del periodismo basura en la red como las falsas fotografías de Hugo Chávez intubado y convaleciente meses antes de su fallecimiento real. Es solo un aviso de lo que nos llega. Es la próxima gran batalla de la información. El rumor dispone un arma muy poderosa con el libre acceso y falta de control en las redes sociales, que multiplican su impacto exponencialmente y pueden condicionar gravemente la lucha política y la reputación social. Porque una cosa son los ‘trolls’ que actúan como lobos solitarios con el objetivo de hacer daño como psicópatas sociales y otra las campañas organizadas desde centros de poder político o económico.

Como ha dejado dicho el fundador de Amazon, Jeff Bezos, el nuevo valor social se llama ‘e-reputación’. Y un poderoso enemigo con capacidad para utilizar las redes en sentido negativo puede hundir negocios y prestigios en un clic, porque a nadie puede sorprender la constatación de que una ‘e-noticia’ negativa logra seis mil impactos, mientras una positiva se queda en seis. La falsa información, los contenidos de baja calidad, los datos ofrecidos con intenciones espurias son gratuitos. Se ofrecen en soportes atractivos camuflados de periodismo de investigación, de blogs supuestamente bien informados, de digitales que dicen perseguir la verdad y en muchas ocasiones –no digo en todas– solo son camellos de material contaminado. Pero la buena información no puede ser gratis. Es muy sencillo. Rumor es toda información no confirmada sobre un hecho o contenido informativo que se propaga en distintos medios. Bien. ¿Quién dedica su tiempo a contrastar noticias, a acreditar fuentes o chequear las informaciones que acosan al indefenso lector, votante, espectador o tuitero? Pues no hay mucho que pensar. Gente profesional, que cobra por su esfuerzo, su tiempo, su formación, su experiencia, su honestidad. La mala información es gratis total, la buena cuesta dinero.

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