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La firma

Antoni Coll i Gilabert

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Ya escribí una vez que la Generalitat debería disimular mejor su contrariedad cuando de Madrid recibe buenas noticias. ¡Se expresa con una incomodidad! Sea por un anuncio de inversiones en infraestructuras, por el apoyo a la iniciativa de declarar Sant Jordi Patrimoni de la Humanitat o por el compromiso final de ayudar a los Juegos de Tarragona de 2018.

La lista de agravios que maneja la Generalitat es tan amplia, recurrente y antigua (se le calculan 300 años) que no haría falta sumarle cualquier cosa que llegue de Madrid, descalificándola por llegar tarde o por ser un montaje ofensivo.

Contemplar la fotografía de la firma de Ballesteros con la vicepresidenta, no me disgusta.

El alcalde se había quejado amargamente de la falta de apoyo del Gobierno (en contraste con la responsabilidad de la Generalitat en los Juegos), pero el momento de la firma no es momento para el desprecio.

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