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La fórmula del ‘paso al lado’

Ni Puigdemont ni Junqueras podrán ejercer responsabilidades de gobierno. Deben buscar otra alternativa

Diari de Tarragona

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Puigdemont propone a Rajoy reunirse fuera de España

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El embrollo de la política catalana tiene difícil solución. Desde el momento en que el PP decidió atajar el independentismo por la vía judicial y orilló cualquier salida por la vía del diálogo político, se situó el conflicto en un terreno del que será muy difícil, por no decir imposible, salir. El primer problema irresoluble radica en el hecho de que el candidato que tiene todas prerrogativas para concitar la mayoría parlamentaria necesaria para ser investigo president es Carles Puigdemont, sobre el que pesa una orden de detención. En el momento en que pisara territorio español, Puigdemont sería detenido por la policía en cumplimiento de la orden judicial. Por otra parte, Puigdemonont, al igual que los otros diputados electos en prisión o en Bélgica, podrán recoger por poderes el acta de diputado, pero sólo podrán ejercer de parlamentarios de forma presencial. Es inviable que Puigdemont participe en un debate de investidura por vía telemática o cualquier otro método que le evite viajar a Barcelona. Y no depende del Gobieno central modificar está situación. La independencia de la Justicia opera de forma inapelable consagrando el principio de la división de poderes del Estado de Derecho. Que Puigdemont quiera acorralar a Rajoy esgrimiendo la victoria electoral de las opciones independentistas es muy lógico, pero poco práctico. Junts per Catalunya y ERC deberían ir pensando en una alternativa factible si realmente quiere transformar en Govern los votos que obtuvieron el 21-D. Ni Puigdemont ni Junqueras estarán en condiciones de ejercer de diputados y mucho menos de gobernantes de Catalunya en los plazos que prevé la ley para la elección de President. Otra cortapisa a tener en cuenta es que la ley catalana ciñe la posibilidad de ser nombrado president a los diputados electos, hecho que no sucede así en el caso de la presidencia del Gobierno español, cargo para el que puede ser elegido un candidata que no salga del hemiciclo. Puigdemont debe poner su victoria en cuarentena y ceder paso a otro candidato. Otra solución, ahora, no es viable. 

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