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La historia de Kiko Casilla en su paso por el Nàstic

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Tras leer el artículo de Xavier Pate en el Diario de Tarragona del sábado 22 de agosto titulado ‘El más alto de la clase’ sobre el portero Kiko Casilla, me gustaría añadir algunos detalles, puesto que estuve involucrado desde el inicio en dicho fichaje por el Nàstic, y es de justicia dar mérito a aquellas personas que de una forma u otra hicieron posible su paso por el Nàstic y su posterior exitosa trayectoria.

Franc Artigas, entrenador del Cadete B del Nàstic por aquel entonces, fue a jugar contra el Alcover donde vio jugar a Kiko. El impacto que le causó fue tal que al día siguiente Franc contactó conmigo, coordinador de Fútbol Base, sobre el portero que había visto en Alcover y planteó la posibilidad de poderlo fichar. En cuanto fue posible me puse en contacto con sus padres y concertamos una entrevista con ellos. No conocía personalmente a Kiko, no obstante, en cuanto lo vi le dije textualmente: «No te he visto jugar, pero no lo necesito, tienes todas las cualidades de un gran portero».

Aunque pueda parecer sorprendente, Kiko estaba indeciso entre dedicarse al fútbol o al voleibol, puesto que su hermano jugaba en el Numancia y había conseguido ser internacional. Sin duda tenia cualidades para ambos deportes. Le expuse objetivamente lo que podía hacer y a dónde podía llegar en el fútbol, sin embargo, él tenía la última decisión al respecto.

Tras varias reuniones se decidió por el fútbol pero los padres expusieron que lamentablemente no tenían medio de transporte para que Kiko entrenase con el Nàstic, y eso era sin duda un contratiempo para poder ficharle. Para poder solventar tal obstáculo, contacté con Albert Melendo, entonces directivo del Fútbol Base, y acordamos abordar el tema en la próxima reunión y de esa manera saber cuánto podía suponer el coste del transporte de Kiko. Llegamos a un acuerdo pero fue gracias a la aportación de Albert para ayuda de dicho transporte. Fue un esfuerzo y una apuesta totalmente altruista por parte de Albert por el futuro de un gran jugador y que no debe quedar en el olvido ni omitirse.

Ciertamente, Kiko fichó por el Nàstic, pero ya sabíamos que su paso por nuestro club iba a durar poco. Entonces, apareció Manolo Romero y empezó su periplo por el Madrid. Como recuerdo de su paso por el Nàstic, probablemente conserva el equipamiento que se le regaló. Estas líneas tienen por objeto exaltar el altruismo de uno de los principales artífices de esta historia, Albert Melendo, sin el cual dicho fichaje no hubiese ocurrido y Kiko posiblemente se hubiera decidido a jugar al voleibol. Por eso este hecho debe ser ensalzado y claramente reconocido.

Antolín San Juan

(Excoordinador del Fútbol Base del Nàstic)

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