Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Opinion EDITORIAL

La hora de gobernar para todos

La politica municipal da pie a pactos anti natura, pero los alcaldes deben asumir la pluralidad y pensar en todos sus vecinos 

 

Diari de Tarragona

Whatsapp
El salón de plenos del Ayuntamiento de Reus ha vivido una ajustada jornada de pactos.

El salón de plenos del Ayuntamiento de Reus ha vivido una ajustada jornada de pactos.

Tres semanas después de las elecciones del 26-M, ya están constituidos los 184 ayuntamientos de la provincia. No ha resultado una tarea sencilla y, de hecho, en algunas localidades ha sido tan complicada que las negociaciones se alargaron hasta prácticamente el bocinazo final. Y es que los tiempos de las mayorías absolutas y cómodas de los grandes partidos han terminado y hoy nuestros municipios son ejemplo de la pluralidad de la sociedad. Eso nos ha deparado unos días vertiginosos, repletos de extraños pactos que han dado paso a un mapa político muy complejo y que viene a demostrar que lo que a nivel nacional sería impensable tiene cabida en clave municipal. Aquí la conformación de los equipos de gobierno puede deparar –y, de hecho, depara– extrañas parejas de baile basadas en ocasiones más en ‘feelings’ personales o enemistades acérrimas que en coincidencias programáticas. En efecto, los pactos considerados ‘contra natura’ se han hecho fuertes en los municipios, donde los candidatos se mueven con cierta autonomía al margen de las directrices de la cúpula nacional, lo que ha sacado a la luz la incoherencia y las contradicciones de los partidos políticos, que elogian o critican las coaliciones dependiendo de cómo les vaya la partida. Como no podía ser de otra manera en estos tiempos convulsos que nos ha tocado vivir, el procés ha tenido mucho que ver en la conformación de algunos pactos y sobre todo en algunos vetos, aunque no tanto como todavía ayer pedía el president Torra. Sin embargo, tanto los nuevos alcaldes como los que repiten tienen la obligación y la responsabilidad de gobernar sus pueblos y ciudades con la mente puesta en lograr el mayor beneficio para todos sus vecinos, pues a todos ellos se deben y ante todos ellos deberán responder. Asumir la pluralidad de nuestra sociedad es el primer paso para lograr una mejor convivencia, condición sine qua non para el desarrollo de nuestras ciudades. Así, pues, que la sabiduría, el diálogo y la búsqueda de consensos caractericen el nuevo mandato.

Temas

Comentarios

Lea También