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La hora de la sociedad civil

Los ciudadanos debemos hacer oír nuestra voz a través del mundo asociativo

Ignacio Buqueras y Bach

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La hora de la sociedad civil

La hora de la sociedad civil

Espero y deseo que en los próximos días finalice una de las etapas más negativas de nuestra democracia. Durante más de 250 días nuestra clase política, mayoritariamente, nos ha demostrado su incapacidad para dotar a España de un Gobierno fuerte, estable y confiable. Considero que todos los ciudadanos nos hemos podido percatar de la calidad humana y profesional de una gran parte de ella, que por su incompetencia, irresponsabilidad y frivolidad nos han llevado a una situación de desgobierno que ha acrecentado, sin duda, los graves problemas de la crisis que estamos viviendo estos últimos diez años. También ha retrasado la toma de las medidas necesarias para fortalecer y agilizar el débil despegue que en algunos sectores se ha iniciado. Es por ello que en estos momentos que parece que estamos en la recta final, y que en los próximos días podamos tener Gobierno, me permito solicitar al mismo, especialmente a su presidente, pero también a todos los líderes políticos: generosidad, altura de miras, aunar esfuerzos… Sólo España y los españoles deben importarles.

Pero al tiempo que los ciudadanos debemos exigirles a los políticos responsabilidades, a fin de cuentas somos quienes les abonamos sus nóminas, también a nosotros mismos debemos exigírnoslas. Somos quienes los hemos votado. Es por ello que considero, como muchos, que es la hora de los ciudadanos, la hora de la sociedad civil.

Los ciudadanos debemos hacer oír nuestra voz a través del mundo asociativo, participando en él, potenciándolo, actualizándolo, haciéndolo próximo a la realidad. El gran protagonista de la democracia debe ser el ciudadano, expresión pública de las personas vinculadas a su comunidad. El art. 9.2. de la Constitución dice: «Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social».

Para fortalecer la democracia, sistema de Gobierno extremadamente débil y complejo, es indispensable desarrollar políticas democráticas que promuevan ciudadanías participativas en las áreas de poder. Sólo su ejercicio enseña a ser demócrata, y sólo participando se es verdaderamente ciudadano. La democracia es el fruto de un largo aprendizaje.

La democracia como cultura tiene que ver con el comportamiento cotidiano, con las costumbres y con la forma de entender el mundo, de percibirse a sí mismo y de relacionarse con los otros. El desarrollo de la ciudadanía debe erigirse en nuestra prioridad. Se trata de un desarrollo que pase por la construcción de la sociedad civil; es decir, de una ciudadanía f-ormada por ciudadanos libres que ejercen sus derechos y cumplen con sus obligaciones en un marco institucional que les permita aprovechar sus capacidades para su perfecta gobernación.

Un problema que habitualmente se plantea en nuestro ámbito occidental, especialmente en España con poca trayectoria y experiencia democrática, es como superar la desconfianza que existe entre la sociedad civil y los partidos políticos. En algunas ocasiones la sociedad civil está mediatizada por la clase política. Considero que no sólo es posible sino necesario y urgente, potenciar la presencia y la proyección de la sociedad civil junto con el fortalecimiento de los partidos políticos. Precisamos de partidos políticos estables, representativos, fuertes, prestigiosos, democráticos en su funcionamiento interno, volcados en una rica vida parlamentaria, abiertos a la sociedad, alejados de planteamientos oligárquicos, y con una financiación transparente. Pero también necesitamos con urgencia una sociedad civil participativa, dinámica, creativa, innovadora y, sobre todo, independiente.

El pasado 5 de noviembre organizamos en Madrid, en el Palacio de Godoy, el III Encuentro Nacional de la Sociedad Civil. En él desarrollamos nueve tribunas de reflexión, con temas tan variados e importantes como: regeneración democrática y transparencia; ética y nueva gobernanza; reforma de la Justicia; políticas sociales; paro, emprendimiento y empleo; los valores de la transición; y medios de comunicación y redes sociales. Un libro recoge las intervenciones de más de 50 prestigiosos participantes. El próximo 10 de noviembre se celebrará el IV Encuentro Nacional de la Sociedad Civil en el mencionado Palacio de Godoy. Será un encuentro abierto a la sociedad, a todos los ciudadanos, con un objetivo prioritario, muy claro, necesario y urgente: es la hora de la sociedad civil.

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