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La identidad y la amalgama

Cuántas personas cambian de chaqueta ideológica, de valores por pura conveniencia
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El asesinato de los humoristas de la Revista Charlie Hebdo no es un problema francés dadas las reacciones que ha generado en todo el mundo, pero una vez más se observa que siempre habrá, a pesar de pesares, quienes seguirán en sus trece y prueba de ello son los islamistas yemeníes que han señalado que los autores de la matanza son unos héroes y unos mártires, o los de partidarios de Bildu, que demuestran que el lenguaje no es inocente y ellos no se sienten concernidos con la condena, pues en el texto del Parlamento vasco se hacía referencia a que la solidaridad de los vascos está basada en: «Por haber sufrido durante muchos años los efectos criminales del fanatismo, el País Vasco siente de forma especial la agresión perpetrada en París contra la convivencia y la libertad de expresión», Hay fanáticos que creen que sus acciones transitorias de años deben pasar al olvido por aquello de que ya no se “dignan matar”.

No se puede hablar del tema de la identidad, el asesinato, la intolerancia, el fanatismo sin recordar el excelente trabajo de Amin Maalouf en sus “Identidades asesinas” o el más reciente libro de Alain Finkielkraut «L’identité malheureuse” traducido como La identidad desdichada,

El crimen de Charlie Hebdo traerá cola pues estamos hablando de identidad, integración, convivencia, que al final se funden, o no, en amalgama que es otra: “Unión o mezcla de cosas de naturaleza contraria o distinta”.

Para desarrollar la unión, la mezcla, la fusión la escuela es un elemento esencial en el proceso de la identidad. Francia se destacó por fomentar lo que se ha denominado como: “La Escuela de la República” que ahora con el asesinato de los miembros de Charlie Hebdo se ha puesto seriamente en cuestión dado que los asesinos son franceses que han estudiado en ese sistema educativo cuya característica es <Libertad, igualdad, fraternidad> para todos los alumnos. Una prueba de su éxito es la propia alcaldesa de París, Anne Hidalgo hija de emigrantes españoles.

A finales de la de la década de los 80 se empezó a cuestionar si el modelo de “La Escuela de la República” era el idóneo para integrar a inmigrantes que tenían concepciones radicalmente distintas a esos valores.

Siendo ministro de educación Lionel Jospin (de mayo 1988 a abril de 1992) hubo la polémica, de si era posible vencer la cerrazón de los padres que no deseaban que sus hijos recibieron los valores de “La Escuela de la República”. Se argumentaba, por algunos intelectuales, que si no se aceptaban esos valores los alumnos, no debían ser admitidos, pues afirmaban: “El derecho a la diferencia sólo es una libertad si viene unido al derecho a ser uno diferente de su propia diferencia. En caso contrario, es una trampa, incluso una esclavitud”. Jospin argumentó que a pesar de todo ello, los alumnos debían ser admitidos.

Aquí está en parte el quid de la cuestión.¿Tiene sentido dialogar con aquel que está tan convencido de su identidad, de sus símbolos, de su lengua, de su religión que no acepta la posibilidad de hablar sobre ello y que además quiere imponer a los demás su pensamiento?. Lo estamos viendo a diario en las matanzas de hasta 500 personas, en una sola acción, de los adeptos del Estado Islámico.

La identidad no se transmite por vía genética y no está inserta en el ADN. La identidad no es una acción que nace de la dialéctica de la persona y la sociedad que la circunda, la identidad, es un proceso de individualización que se conforma con muchas variables que interaccionan en momentos concretos y que es cambiable, según el proceso de interiorización de la persona, según sea o no consecuente con sus actos y en su relación consigo mismo.

Cuántas personas cambian de chaqueta ideológica, de valores por pura conveniencia, egoísmo o por aquello de ande yo caliente y ríase la gente. En cambio otras no.

El vil asesinato de los humoristas de Charlie Hebdo, aunque no se estuviera de acuerdo con ellos, no se puede negar su derecho a tener su propia diferencia, ya que la libertad de expresión, de prensa, de religión, no es adjetivable, ya que la libertad como señalaba Hugo Grocio.” La libertad es indivisible. No hay libertad de prensa o expresión; sólo hay libertad”.

Hay momentos en la historia de la humanidad que se observa se está en un punto de inflexión. En estos momentos hay una seria crisis del modelo de sociedad que Europa se ha dado en los últimos sesenta años: El Estado de Bienestar. Para muchos sus hijos y sus nietos, si la situación no cambia, posiblemente no van a vivir mejor que sus anteriores. Los jóvenes también lo perciben, de ahí su actitud.

La globalización ha modificado las reglas del juego económico a nivel mundial y está haciendo florecer ideologías y visiones del mundo que desean volver al pasado, pues el futuro que se vislumbra no les agrada y quieren volver a etapas que el ser humano ha superado, por el mismo proceso evolutivo, que como es conocido, es un proceso selectivo en donde siempre triunfa el más fuerte o el que más éxito tiene en la sobrevivencia. La cuestión está en saber si vamos a ser capaces de evolucionar para mejorar o vamos a sufrir una involución, situación que se ha dado en la historia de la humanidad, pues civilizaciones muy exitosas de la noche a la mañana desparecieron.

Quizás estemos en uno de esos momentos y la llave de la puerta sea la libertad, su derecho y como se ejerce. Pero sobre esto volveremos otro día.

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