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La lista del President, giro a la izquierda

Si el problema es Podemos y por eso hay que competir en su terreno, estamos apañados
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Finalmente ha salido la lista del President, o al menos la parte principal de ella. Será la lista independentista, que en principio se ve bien escorada hacia la izquierda, pues de los cinco primeros dos son ex comunistas (Raül Romeva y Muriel Casals) y dos de Esquerra Republicana (Carme Forcadell y Oriol Junqueras), y todos ellos, eso sí, independentistas radicales.

El cartel electoral encabezado por Raül Romeva ha sido una sorpresa. Se ha dicho que se trata de restar votos a Podemos, pues Esquerra tiene un problema: la sangría de votos hacia la CUP y Podemos. Muchos votantes de CiU durante años y años no se sentirán cómodos con Romeva y Junqueras, porque radicalizan mucho la candidatura y porque además tienen prisa para la independencia creando las estructuras de Estado en seis meses.

Si el problema principal del independentismo es Podemos y por eso hay que competir en su terreno, estamos apañados. Catalunya es y ha sido un espacio plural, de personas dialogantes, de respeto de lo ajeno manteniendo la propia identidad y la propia lengua. Ahora resulta que la Catalunya independentista es el espacio de la izquierda radicalizada y en muchos aspectos totalizante, pues todo lo que no sirve para independencia se tira al rincón de los desechos. Cada vez se parece más ese escenario al plan Ibarretxe, aunque allí el PNV tenía una pieza de recambio, Íñigo Urkullu , que aquí en Catalunya no lo hay.

Sobre este acuerdo, ya se podrán convocar las elecciones catalanas para el 27-S. Los candidatos de esta lista insisten –pero solo ellos—que se trata de unas elecciones “plebiscitarias”, cuando el 27-S no va a ser un plebiscito, sino, de acuerdo con el marco jurídico en el que vive Catalunya hoy, se trata solamente de unas elecciones autonómicas, al Parlament de Catalunya, aunque lo nieguen los candidatos del Barça.

Jerarquización de las leyes

El Parlament elegido no es ni será soberano en el marco jurídico actual, porque por encima de él están las Cortes Generales –congreso y Senado—y la estructura del Estado español, del que la Generalitat es una parte del mismo, y en este Estado se consagra el principio de jerarquización de las leyes: una ley o acuerdo del Parlament no podrá estar por encima de otra ley o acuerdo de las Cortes.El independentismo ha vivido en un mundo demasiadas veces ilusorio. Raül Romeva, conviene recordar, fue uno de los cuatro eurodiputados catalanes que denunciaron la presencia de aviones militares en el cielo de Catalunya, como una “amenaza” del Estado para Catalunya, cuando se trataban de unas maniobras de la OTAN. Algunos alcaldes llegaron incluso a declarar libre de aviones militares el espacio aéreo de sus municipios, como si hubiera espacios aéreos municipalizados. Es como vivir en el campanario del pueblo.

Ha costado meses y meses hacer una lista, como la que se nos ofreció el miércoles, para que al final los principales directores del tinglado fueran colocados los primeros de la lista.

Rajoy habla claro

España –lo ha anunciado el presidente del gobierno, Mariano Rajoy—va a enfrentarse contra el soberanismo independentista, no con aviones militares, sino con la fuerza de la ley, que es la que prevalece por encima de cualquier otra en un Estado de Derecho, internacionalmente conocido.

Y ha dicho: «No va a haber independencia en Catalunya»; «el Estado está absolutamente preparado para hacer cumplir la ley cuando alguien la viole: Absolutamente, no le quepa duda».

De ganar las elecciones autonómicas por mayoría absoluta la lista independentista, no se enfrentaría contra algo más o menos abstracto, sino contra el armazón jurídico de un Estado de Derecho.

Seguramente desmadejar este complejo lío que se avecina va a costar tiempo, sinsabores. Viviremos meses de agitaciones, demagogias, verdades y mentiras, apasionamientos, y detrás de ello un lastre de sinsabores y de falta de diálogo, comprensión de lo ajeno y de paz ciudadana.

El problema es qué pasará si no gana la lista independentista por mayoría absoluta. Romeva ha dicho que no existe una alternativa política a la independencia. Es cierto, hasta que no se fuerce a crear esa alternativa.

Mientras en Barcelona se vivían horas frenéticas confeccionando la ‘lista de los cinco’, en Viena se firmaba el acuerdo nuclear con Irán, un acuerdo en que las grandes potencias del mundo actual podrán crear bases para un futuro equilibrio mundial. Aquí seguíamos instalados en el campanario.

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