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La luz al final del túnel del Coll de Lilla

Perforado el túnel, ahora falta la conexión con la autopista para que la tan deseada infraestructura sea una realidad

Diari de Tarragona

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Después de muchos años de espera y de reiterados retrasos y paralizaciones en las obras, la deseada autovía A-27 parece en condiciones de superar su peor pesadilla, la construcción del túnel del Coll de Lilla, un tramo que entraña una gran dificultad por la presencia de arcillas expansivas. Ayer se perforó el último tramo, visibilizando la luz de un lado a otro del túnel, una puesta en escena que se hizo esperar hasta que la maquinaria consiguió abrirse paso y taladrar el trozo de roca que faltaba, ante la presencia de numerosos medios de comunicación que dieron fe de la trascendencia del momento.

Así, el túnel estará concluido para finales del año que viene o principios del 2023, según aseguró el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, ayer a pie de obra. Lo complejo de la actuación, que se concretará en dos túneles, uno por cada sentido, de dos carriles cada uno de 1,5 kilómetros de longitud, se vislumbra en los trece años que han pasado desde el inicio de los trabajos –arrancaron en 2008 y se vieron detenidos en 2011 por las medidas de austeridad para hacer frente a la crisis financiera–, en un coste que ronda los 114 millones de euros y en la extracción de más de 325.000 metros cúbicos de tierra. Se trata, qué duda cabe, de un gran avance para el territorio, que lleva años reivindicando esta infraestructura, pues, como admitió ayer el propio Ábalos, «este nuevo eje de la A-27 conecta la economía de las comarcas del interior con la capacidad exportadora del puerto de Tarragona y la conexión viaria y ferroviaria de todo el este peninsular».

En todo caso, estas obras forman parte del cuarto y último tramo de la autovía en Tarragona, de 5,1 kilómetros, que también incluye la construcción de tres puentes, dos pasos superiores y uno inferior. O sea, que está perforado el túnel y es un gran avance, sí, pero su conexión con la autopista AP-2 tardará aún unos años, por lo que la salida del túnel puede derivar en un cuello de botella al desembocar en una carretera de un carril por sentido. Es de esperar la máxima celeridad para que esta obra tan importante sea por fin una realidad.

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