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La partida de Rajoy

Los resultados de las elecciones vascas y gallegas serán determinantes

Jesús Gellida Albiol

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Pasados dos meses desde las elecciones del 26J Mariano Rajoy, a propuesta del Rey, se ha decidido a presentarse a un pleno de investidura el 30 de agosto. Los populares cuentan con el apoyo de Ciudadanos y Coalición Canaria, sumando entre los tres 170 escaños. Unos apoyos insuficientes ya que a Rajoy le faltan 6 votos favorables para obtener la mayoría absoluta en la primera votación (la mitad más uno) o 11 abstenciones para la mayoría simple en la segunda (más votos a favor que en contra).

Con esta situación se ha intentado instaurar el falso dilema de «o investidura de Rajoy en este pleno o elecciones el 25 de diciembre». Este discurso, interesado y magnificado por medios afines a los populares, es un fraude puesto que si ahora no hay investidura quedan dos meses para que Rajoy u otros candidatos lo intenten. Al respecto, los resultados de las elecciones vascas y gallegas que se celebrarán el próximo 25 de septiembre pueden ser decisivos. Por un lado un mal resultado del PSOE intensificaría la crisis interna del partido y podría hacer que los abstencionistas impongan sus tesis. Por otro lado, si el PP fuera decisivo en los comicios vascos los de Rajoy podrían atraer al PNV hacia el sí en una nueva votación de investidura si los nacionalistas vascos necesitaran el apoyo de los populares para mantenerse al frente del gobierno.

En cuanto al PSOE, su defensa del triple no –a la investidura de Rajoy, a un gobierno alternativo y a unas terceras elecciones– es una postura inviable ya que las tres posiciones son incompatibles entre sí y en breve los de Sánchez tendrán que pronunciarse. Un plan B que Sánchez desvelará en el próximo Comité Federal si la investidura de Rajoy es fallida. Una situación en la que los partidos tendrán que analizar los diversos escenarios antes de ir a unas terceras elecciones.

Al respecto, podría ser que al PSOE le interesase una primera investidura fallida para después argumentar más fácilmente que por «responsabilidad de Estado» facilita la investidura de Rajoy o, por el contrario, para explorar la opción de articular un complejo gobierno alternativo tal como defiende Unidos Podemos o, finalmente, nada de todo esto y la posición de los de Sánchez es la de ir a terceras elecciones para intentar mantenerse en la dirección de su partido. La partida de ajedrez continúa pero poco a poco los populares, con Rajoy al frente, van moviendo fichas para articular una mayoría, amplía y estable, para lo que parece un pacto de gobierno o de legislatura que profundizará en la recentralización y en el programa de políticas de ajuste y de desmantelamiento del ya malogrado estado de bienestar.

@jesusgellida

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