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Opinion EDITORIAL

La polémica por los horarios del Mercat

El Mercat Central de Tarragona debe ofrecer un horario unificado que debe cumplirse por acuerdo y no por sanción

Diari de Tarragona

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La decisión del consejo de administración de Espimsa, tomada por unanimidad, de cursar al Ayuntamiento las actas de inspección por incumplimiento de horarios de algunas paradas del Mercat Central ha caldeado los ánimos entre los paradistas del remodelado equipamiento municipal. No es para menos si tenemos en cuenta que los expedientes pueden derivar en sanciones económicas que van de los 751 a los 1.500 euros. El problema principal radica en el hecho de que hay paradas, mayoritariamente pescaderías, que cierran los sábados por la tarde y los lunes por la mañana. La estrategia comercial del Mercat en esta nueva etapa pivota sobre la premisa de ofrecer al consumidor una oferta unitaria. Si en determinados días, sobre todo el sábado que es de especial movimiento comercial, el Mercat presenta una imagen mermada, con paradas cerradas, perjudica el valor del conjunto. Por su parte, los paradistas que han optado por hacer de su capa un sayo y han dictado regirse por un horario comercial propio, argumentan que el carácter familiar de su negocio convierte en inviable económicamente el horario que marca el reglamento del Mercat Central. En el caso de las pescaderías añaden el argumento de que la oferta diferencial de sus paradas radica en ofrecer género fresco que por las tardes del sábado ya se ha agotado. 
Nadie podrá argumentar que Espimsa no ha consumido largas horas en reuniones para llegar a acuerdos sobre las normas de funcionamiento del servicio. Y tampoco podrá discutirse que si cada paradista pretende regirse por sus intereses estrictos, estaremos haciendo un flaco favor al futuro del Mercat, que es tanto como decir que los perjudicados no sólo serán los consumidores sino los propios paradistas. Antes de desembocar en medidas coercitivas es indudable que deben agotarse todas las formas de negociación, si es que no se ha hecho ya. Conjugar sanciones con el talante de Elvira Ferrando es un oxímoron. El acuerdo es el único método viable en beneficio de todos.

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