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La política, herramienta de transformación social

Una ley como la de Barrios ha permitido rehabilitar una zona como Campo Claro
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El otro día me pasé por el barrio de Campo Claro a tomar algo con unos compañeros, en uno de los muchos bares de tapas que han ido abriendo alrededor de la Rambla de Ponent desde que ésta se inauguró hace ya unos años.

Durante la tarde tuve una conversación con uno de los compañeros que me hizo reflexionar, este compañero que es de Sabadell me decía que la zona estaba muy bien y que había un ambiente agradable para ir a tomar algo, que la zona le transmitía buenas sensaciones y que con las zonas verdes y la estructura de barrio que presentaba debía ser una buena zona para vivir.

Le dije que aquella zona se había rehabilitado y mejorado gracias a la Ley de Barrios, ambos sabíamos de lo que hablábamos, pues los dos militamos en la Joventut Socialista y conocemos una de las leyes que aprobó el Govern liderado por Pasqual Margall y que desarrolló el Govern liderado por José Montilla que más y mejores resultados ha dado, y que por desgracia el Govern encabezado por Artur Mas liquidó nada más llegar al gobierno.

Tras la conversación me vino a la memoria lo que me han explicado mis compañeros más veteranos de cómo el alcalde Recasens, nuestro primer alcalde socialista de este período democrático, se empeñó en situar en Campo Claro el primer pabellón polideportivo de Tarragona contra la opinión de la derecha y lo hizo porque pensaba que donde hay más necesidades es donde hay que ofrecer más servicios como herramienta para igualar las oportunidades.

Pues bien, esta conversación me hizo pensar cómo una ley puede cambiar la vida de las personas. Y es que una Ley como la de Barrios ha permitido que se rehabilite y mejore una zona, y que dicha zona que no invitaba a pasear por ella o a abrir negocios se convierta en una de las arterias del comercio, la restauración y la vida de uno de nuestros barrios más emblemáticos.

Imaginaos si una simple Ley de mejora de barrios puede cambiar la vida de las personas, crear puestos de trabajo, incrementar la actividad económica de la zona, en definitiva mejorar la vida de los ciudadanos y ciudadanas, qué no podrán hacer leyes tan importantes como las de sanidad, educación, universidades, dependencia, hipotecaria, banca, sociedades, etc.

Las proclamas están muy bien, los dimes y diretes en los medios de comunicación son estupendos, pero la vida de las personas se cambia con la legislación que aprueban los parlamentos y ejecutan los gobiernos.

Por eso ante los que reclaman el fin de la política y de las ideas, yo reclamo más política y más ideología, porque es la política, la política de las ideas, la que nos define a unos como políticos de izquierdas y a otros de derechas, y son estas ideas las que definen nuestras políticas y cómo afectan de forma positiva o negativa a la ciudadanía.

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