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La regulación comercial, un caos

El caos normativo en el que se mueven las rebajas de este año ha desactivado el encanto comercial que tenía este período
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Ayer dieron comienzo las rebajas oficiales en base a la suspendida ley catalana entre una maraña legislativa que tiene confundidos a los consumidores e indignados a los comerciantes. Y es que la situación legislativa de la actividad comercial no puede ser más caótica. Por una parte el conflicto entre la normativa estatal y la autonómica ha generado una situación selvática donde cada establecimiento ha optado por acogerse a la normativa que le venía en gana. Esta situación ha provocado que muchos establecimientos, amparándose en la normativa del Estado, hayan anticipado la temporada de Rebajas. Esta circunstancia no ha hecho más que perjudicar al propio comercio en general porque la principal virtud de este período comercial era su carácter unitario y regulado. Las Rebajas se pueden dar ya por muertas desde el momento que pierden tal consideración ‘oficial’. Convertir el comercio en un ‘campi qui pugui’ es una opción que defienden los más ultraliberales, pero el modelo comercial catalán acumula otras virtudes (sociales, urbanísticas...) que van más allá del mero negocio. La regulación legal es la forma de proteger este modelo de éxito en el que no sólo gana el comercio, sino que también sale beneficio el ciudadano. Lo que no puede ser es que la actividad comercial discurra entre un caos de normativas, muchas veces contradictorias, que sólo hacen que generar confusión, perjudicar al comerciante y añadir desconfianza en el consumidor.

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