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Opinion EDITORIAL

La responsabilidad y el valor del periodismo

En un panorama comunicativo invadido por la posverdad y el rumor, los periódicos son más necesarios que nunca.

Diari de Tarragona

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Películas como Los archivos del Pentágono, que glosan el papel que ha jugado el buen periodismo en el sostenimiento de la democracia americana, confieren un sesgo teatral al análisis de la situación periodística actual en el escenario globalizado y en nuestro entorno más próximo. El film de Spielberg vuelve a recordarnos que es responsabilidad de los actores del sistema mediático, sea cual sea la tecnología que empleen, que el periodismo vuelva a sus orígenes éticos y profesionales, como aliado de las libertades civiles, defensor de las causas justas, portavoz de la verdad en cuya búsqueda muchas personas empeñan su prestigio y hasta su vida.
Es indiscutible que los periódicos impresos mantienen su papel de referentes, a la vez que aprenden a adaptarse a los nuevos soportes. Las virtudes esenciales de los medios referenciales son muy simples: publican informaciones contrastadas y las avalan con la marca del medio y con la firma de los autores. Estos valores son la única garantía con la que cuenta un ciudadano a la hora de recibir una noticia, y ese es un aval indispensable en un panorama comunicativo invadido por la posverdad, la falacia y el rumor, que transitan por las redes porque generan tráfico y dinero. Contribuir con informaciones veraces y objetivas a la capacidad de decisión y discernimiento de la ciudadanía, a cultivar una opinión pública más cualificada y exigente, es una de las mayores aportacionese que puede realizar la prensa a la sociedad.
Las corrientes de la llamada «democratización de la información» y el «periodismo ciudadano» no terminarán con la profesionalidad periodística. Mientras haya personas formadas habrá ciudadanos ávidos de conocer la verdad, de entender y preservar el marco de nuestras libertades y de obtener los datos para participar en el debate de lo público con fundamento. Para todos ellos y para toda la sociedad en general, la información de calidad, hecha por periodistas profesionales, seguirá siendo demandada y teniendo valor.
 

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