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Las lágrimas de Alemania

Inicialmente Baviera rechazó la Constitución de Bonn porque le daba pocas competencias

Ponç Mascaró Forcada

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Alemania es una nación que ha llorado mucho en su historia contemporánea. Sus vaivenes políticos y técnicos les han producido grandes alegrías y grandes hecatombes . Durante décadas no han conseguido el equilibrio adecuado. Y cuando sus desequilibrios históricos se han manifestado, sus alegrías iniciales han convertido a su vez la situación de otros Estados o de determinados grupos sociales en lagrimas .

La Constitución de Weimar de 1919, después de la primera gran aventura colectiva fracasada del pueblo alemán en la primera guerra mundial, fue una Constitución novedosa y socialmente avanzada y tal vez significó junto a la Constitución de México del momento el embrión del vigente Estado del Bienestar, un poco tocado últimamente . Era una Constitución que instauraba un Estado de Derecho que además ya era federal.

La segunda gran aventura colectiva, más dura que la primera, del pueblo alemán, por su carácter más global y por sus medios técnicos más avanzados, acabó mucho peor que la primera ya que a la conquista del territorio que fue el motivo principal de la primera se unió una ideología profundamente autoritaria y persecutoria de determinados grupos sociales y etnias tanto dentro como fuera de sus fronteras.

Curiosamente la salida a estas lagrimas fue otra Constitución interesante denominada la Constitución de Bonn de 1949 que como es sabido es también federal .

A título anecdótico conviene saber que inicialmente el Estado federado de Baviera rechazó esta Constitución ya que consideraba que daba demasiado pocas competencias a los Estados federados.

Sin embargo finalmente se avino por cierto por una exigua mayoría a que aceptaría la Constitución si 2/3 de los otros Estados federados la aceptaban . Supongo que todas estas cosas así como el quórum reforzado, es decir, más que la mayoría simple e incluso más que la mayoría absoluta para los temas importantes, les suena , y más en estos momentos, a los lectores . También como es lógico constituye un moderno Estado de Derecho .

Y además serio . Y a los efectos voy a reseñar la sorpresa que tuve cuando en la tesis doctoral que hice en su momento en la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona sobre los órganos de gobierno locales y en cuanto al Derecho Comparado estudié los E.E.U.U. de América y Alemania e Inglaterra en cuanto a Europa. Pues bien en el régimen local Alemán que arrancaba de la Constitución de Bonn ya se recogía, como es lógico , las posibilidades de las peticiones vecinales a sus gobiernos locales pero había una salvedad importante y es que en cuanto al coste económico que podía implicar la petición, debían ser los propios solicitantes los que propusieran de donde salía su financiación o si se debía suprimir o modificar algún servicio para conseguirla.

Y parece como si la historia se repitiera con este sabor agridulce para Alemania, tal vez como el sabor de las lagrimas. Y así en estos días han aparecido otra vez unas lagrimas negras, las de la contaminación en su marca más común e internacional de coches, y según parece nada menos que en once millones de coches, con una mayor contaminación de la que creían sus propietarios ,paganos como siempre, las autoridades y hasta las ITV .

Pero no nos vamos a quedar y para ir acabando, con unas lagrimas negras, sino con unas lagrimas de alegría y de esperanza por lo que ha hecho Alemania en estos últimos meses abriendo incluso sus fronteras a miles de refugiados de guerra de países lejanos, seguramente pensando que recibiéndoles y ayudándoles convertía algunas lagrimas negras del pasado en lagrimas de felicidad y solidaridad .

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