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Las siete causas de la crisis del PSOE

Pedro Sánchez no ha sido capaz de hacer del PSOE un partido de gobierno

Salvador Aragonés

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La crisis del Partido Socialista (PSOE) tiene múltiples causas que han ido fraguándose en los dos últimos años. Pero sin duda cuando un partido político entra en crisis, aquí y en todo el mundo, es cuando pierde las elecciones: los líderes una vez encumbrados y vitoreados ahora son de paja, sus políticas erróneas, sus resultados malos y lo que hay que hacer es cambiar de líder, de políticas y prepararse para otra etapa.

Es lo que ha pasado en el PSOE. España, tras dos elecciones generales sin poder construir un gobierno con mayoría parlamentaria, y después de un año de impasse, se aboca a unas terceras elecciones, porque el día 31 de octubre, si no hay gobierno, se disolverán de nuevo las cámaras (Congreso y Senado).

A eso iba abocada la decisión de Pedro Sánchez de obstaculizar la gobernabilidad de España, pues no había ninguna posibilidad de gobierno alternativo al del PP-Ciudadanos ni por parte del PSOE ni por parte de los supuestamente partidos aliados al PSOE. En el País Vasco, el escaño que acaba de perder el PNV complica más las cosas, pues ya no puede hacer gobierno con el PSOE. En definitiva, no suman.

¿Qué sería del PSOE en unas terceras elecciones? A nadie se le escapa que seguiría perdiendo apoyos electorales y probablemente dejaría a Podemos la hegemonía de la izquierda. No se sabe. Los líderes son siempre vitoreados cuando ganan y abatidos cuando pierden.

Sánchez en estos dos años no ha sido capaz de recoger en torno al PSOE la confianza mínima de los electores para hacer del PSOE un partido de gobierno. El PP de Mariano Rajoy hizo un mal trabajo en su mayoría absoluta, pues no escuchó a nadie y ahí salieron los problemas de Catalunya y el ‘no es no’ de los hombres de Sánchez.

Tampoco Sánchez ha hecho mucho para crearse amigos entre militantes y dirigentes de las autonomías, empezando por la presidenta andaluza, Susana Díaz. Solo consiguió los apoyos de Catalunya (el PSC sigue siendo un partido ‘hermano’, pero distinto al PSOE), de Baleares y de los socialistas gallegos y vascos, porque los impuso el equipo de Sánchez. Malos presagios para el PSC, al menos que se independice completamente.

El PSOE ha sido un partido pactista y reformista. Es una socialdemocracia a la europea. Sin embargo, ya desde la época de Rodríguez Zapatero se inició una política de descalificación de la derecha parlamentaria, lo que en la época de Pedro Sánchez se ha agudizado. Estimular una especie de populismo de izquierdas, tal vez para quitarle el puesto a Podemos, no parece haber ganado el favor de los electores.

Otro aspecto negativo de esta crisis: «el partido es de los militantes», dicen, al tiempo que califican de «fascistas» y «golpistas» a personas como Felipe González. Los militantes de los partidos suelen ser ciudadanos muy ideologizados, mientras que los votantes del partido son más pragmáticos.

¿Hay crisis ideológica? La socialdemocracia en Europa sufre una crisis de identidad. Las políticas reformistas de antaño las ha aplicado la derecha, y hoy la diferencia entre los partidos de centro-derecha y los de centro-izquierda (socialdemócratas) tienen cada vez menos diferencias ideológicas, y además se han instalado en muchas ocasiones en una partidocracia, donde la adhesión al jefe es superior a la meritocracia.

Por último, hay que destacar la ruptura interna del partido, el espectáculo esperpéntico que ha dado públicamente el PSOE a raíz de la crisis. Si Pedro Sánchez hubiera dimitido el 20 de diciembre pasado, al sacar los peores resultados de la historia, hoy tal vez el partido socialista estaría mejor.

La primera derrota electoral del PSOE de Pedro Sánchez ya fue en las elecciones autonómicas y municipales del 2015, aunque se camufló por los pactos con Podemos donde el partido socialista ocupó más cuotas de poder de las que tenía antes. Ya entonces Sánchez rechazó cualquier pacto con el Partido Popular, a nivel municipal y autonómico, dando mucho poder a Podemos, con la esperanza de atraerlos hacia sus posiciones. No ha sido así.

En definitiva, las siete causas que han llevado a la caída de Pedro Sánchez, han sido:

1) La mayoría absoluta del PP que gestionó de modo muy autoritario Rajoy;

2) La continuada pérdida de votos del PSOE, especialmente en favor de Podemos;

3) Incitar al castigo y hasta odio a la derecha;

4) Enrocarse en el poder tras sacar cada vez los peores resultados electorales desde mayo de 2015;

5) No haber presentado políticas y alternativas, más que el ‘no’ al PP;

6) Haber hecho seguidismo de Podemos y mantener una política ambigua en relación a los independentismos;

7) Desoír la voz de los votantes en favor exclusivamente de los militantes, considerados únicos propietarios del partido.

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