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«L’avara povertà di Catalogna»

Históricamente toda actuación independentista fue desastrosa para Cataluña y para los catalanes

Julio Pardo Rodríguez

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«L’avara povertà di Catalogna»

«L’avara povertà di Catalogna»

El título de este escrito es el verso 77 del canto VIII del ‘Paraiso’ de la Divina Commedia, de Dante Alighieri. Dante nació en 1265 y murió en 1321 «Nel mezzo del cammin di nostra vita», como empieza su gran obra. Y a cualquiera que la conozca, no le extrañará que dedicase una gran parte de su vida en completarla. Es un gran poema, que para entenderlo hay que tener una base cultural importante.

Debatiendo este título con un amigo buscamos algunas razones para el mismo que los llevó a un bosquejo histórico. En otra ocasión, y lo transcribo, decía yo lo siguiente:

«Hoy hablamos de dos Cataluñas, la independentista y la que no lo es. La buena y la mala. Es una canallada mentir y tergiversar la historia. Además se acude al simplismo traicionero de tachar de «fascista» al que no se proclama independista. Y no son capaces de definir el fascismo».

Pero fieles a los maestros latinos, la historia es modelo de la vida y debemos aprender de ello.

Hablando del tan manoseado sentimiento independentista, nacionalista, llegamos a la conclusión de que históricamente toda actuación independentista fue desastrosa para Cataluña y para los catalanes.

El verso de Dante que da título a este escrito, se ubica históricamente tras las Vísperas Sicilianas, donde Pedro el Grande de Aragón, aprovecha aquella revuelta contra los franceses y consigue que la isla pase a formar parte de la Corona en 1282.

Hay que entender, tal como ubica Dante en su obra, los diferentes pecados y conductas humanas. La avaricia es uno de los pecados capitales más repugnantes y la forma más abyecta de la cupidigia, de la avidez, el obstáculo más eficaz que la justicia puede encontrar. La avaricia, en el Mediterráneo, es la pasión más antipopular. Así se expresaba Josep Pla cuando comentó esta frase.

Hay que tener en cuenta en la Divina Comedia la pena que sufren los avaros y pródigos es la de estar permanentemente empujando con el pecho una gran losa de riquezas, de forma penosa a través del cuarto círculo del Infierno cruzándose permanentemente para insultarse entre ellos, pelearse y vuelver a empujar el mismo lastre, permanentemente.

Y revisando la historia desde esa avaricia de acaparar territorios, ampliar los «Països Catalans» a Valencia, Francia, Aragón, es normal plantearse estos razonamientos.

Cataluña tuvo aciertos y desaciertos. Tras el Corpus de Sang y los doce años de guerra dels Segadors, se alió con Francia contra España y tuvo como consecuencia, por la falta de responsabilidad de Pau Claris, presidente de la Generalitat, el mismo que proclamó la República catalana el 16 enero 1641, la pérdida del Rosellón y territorios del norte de Cataluña, excepto Llívia, y esto al parecer por un error cartográfico.

Cataluña perjudicada. Esa sublevación contra España también la mantuvo Portugal que sin embargo se mantuvo independiente desde entonces.

Llegamos a 1842 (nuestro general Prim ya era famoso) y por problemas de proteccionismo al sector textil en perjuicio del resto de la economía del Estado se terminó con el bombardeo de Barcelona.

Los catalanes se dedican entonces a desarrollar sus capacidades, el modernismo alcanza sus máximos esplendores y se concluye con las exposiciones universales de 1888 y 1929, de trascendencia mundial gracias a Verdaguer, a quien nunca se le agradecerá el tremendo esfuerzo que hizo con el catalán, elevándolo a la máxima expresión.

Vuelta a las andadas con la «dictadura» de Primo de Rivera. Macià y Azaña (1933) (independentismo catalán y socialismo español, igual que hoy) se llega a pactar una renuncia a la independencia por parte de Macià a cambio de ciertos niveles autonómicos. Pero también se pelean y en 1934 se proclama la República de Macià, que duró apenas un día.

Más cerca, ya con Pujol, se vuelve al movimiento catalanista e independentista y se produjo el 11 de septiembre de 2008 en una representación en el teatro del Liceo por parte de Marina Rosell la interpretación del Segadors como símbolo y quizás chispa de vuelta a las corrientes fuertemente independentistas. Fracaso, decepción. Enorme sorpresa, recogieron los periódicos por la apatía, desinterés de los asistentes.

La última República catalana duró quince segundos.

Y mientras, como nos enseña la historia, acuerdos y desacuerdos entre socialistas y comunistas con los independentistas, empresarios catalanistas con proyectos e ideas incompatibles con aquellas, pero votando igual que los radicales de izquierda, terroristas. Eso es engañar a la gente. Sin coherencia nada se consigue.

Volviendo a Dante, surgirá esa «avara povertà di Catalogna» si mira a la independencia que nunca le permitió ser grande. ¿Por qué abandonando esas ideas, ha sido ejemplo de arranque y avance cultural y social?

Julio Pardo Rodríguez: Abogado. Miembro de la Secció per la Defensa de la Propietat Privada del Colegio de Abogados de Reus.

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