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Les cartes al director del dia

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La televisión, el cine y la cultura

Debo confesar de entrada, que nunca he estado interesado por los programas televisivos, a excepción quizás, de aquellos debates «La Clave» del Sr. Balbín, donde los contertulios se respetaban el turno educadamente y, que tampoco soy un cinéfilo; tal vez en la adolescencia cuando los domingos era un rito asistir a una sala a buscar en la última fila, el roce del amor en unos labios frescos, tenía su encanto.

Soy más amigo de la música que te hace soñar y de la palabra escrita que enriquece. Pues creo que una palabra bien dicha vale más que mil imágenes: «Tengo sed», «Te amo», ¿Cuántas imágenes hacen falta para transmitir lo que se dice con sólo dos palabras?

Como sin conocer de lo que se habla, es imposible formarse un criterio. Con cierta frecuencia me castigo observando programas y películas por televisión (ya que desde que las salas de cine se han convertido en comederos de palomitas, no asisto a ninguna), y he llegado a la conclusión que desde La naranja mecánica, la violencia se ha ido implantando en la mayoría de películas y series, y el lenguaje que se emplea es de lo más soez.

¿Pueden imaginar la bofetada que Dª. Inés daría a D. Juan si éste, en aquella apartada orilla, le dijera?: «D.ª Inés, está Ud. que se caga», o al Convidado de Piedra: «Esta cena está de puta madre».

O que un individuo se convierta en «Tío», tenga o no sobrinos, o en vez de lindas, hermosas, bellas o preciosas las cosas o personas, sean «monas», vestidas de seda, o no, etc., etc.

Y en esos programas llamados del corazón, todos los asistentes deberían seguir aquellos versos de Lorca, en La casada infiel: «No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido».

Por eso me pregunto: ¿Son realmente medios culturales?

Pablo Martín de Madariaga

(Tarragona)

Despilfarro en la EMT

Desde aquí quiero denunciar el despilfarro de dinero público que se está haciendo en la EMT de Tarragona con el gerente Sr. Mario Cortés.

El Sr. Ramón Tondo es un trabajador, de la EMT, que no va a trabajar y cobra, porque al Sr.Cortés no le gusta el Sr. Tondo. El trabajo del Sr. Tondo lo hace una empresa externa, y hay que pagarle, son dos sueldos.

Denuncias de Sr. Cortés contra sus empleados, como Daniel Leal, que los ciudadanos de Tarragona pagan. Lástima que siempre es la empresa quien pierde y tiene que pagar, aunque en verdad es el dinero de los ciudadanos.

Y el resto de trabajadores tienen que aguantar la ineficacia de estos «dignos» mandatarios, retrasando el ingreso de la paga de Navidad, que va por convenio la fecha de ingreso.

Los conductores hacen muchas más horas y ni las pagan ni el Sr. Cortés las da como descansos, se le deben a los trabajadores entre 100 y 200 horas que la empresa se las está quedando y se les niega a aquellos que ya las han trabajado.

Vergüenza es lo que se siente.

Raúl García

(Tarragona)

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