Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Opinion

Les cartes al director del dia

Whatsapp

Yo no meo, tú no meas, él sí mea...

Nos diferenciamos de los animales no racionales precisamente por eso, la razón. Nosotros, los humanos, en condiciones normales pensamos y actuamos, ellos actúan por instintos, sin pensar ni racionar. Evidentemente animales y humanos nunca llegarán a estar equiparados en inteligencia y por ende en igualdades. Por ejemplo un animal no racional nunca podrá operar una cadera, vender un viaje o simplemente saber que cuando su bebedero esta vacío hay que rellenarlo. Pero a mismas necesidades ambos deberían tener las mismas leyes, si bien en el caso de ellos la penalidad recaiga sobre su amo.

Digo esto porque en esta fantástica ciudad Patrimonio de la Humanidad que es Tarragona muchas zonas de la ciudad, dicho de una manera directa y concisa, apestan a meado de perro. No hay más que ir mirando la parte baja de las fachadas de casi toda la ciudad para poder apreciar el delicado mosaico de marca de orín que en todas ellas se queda marcada sin importar que sean negocios o viviendas privadas, edificios públicos, e incluso ruedas de vehículos y árboles. Incluso en monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad.

Cualquier lado es bueno para que el perro orine con el beneplácito y admiración de su dueño. Y si es perra directamente en la calzada, por donde caminan las personas. Si viviéramos en una jungla no molestaría, porque es los jardines sin leyes todos sabemos que el que marca su ley es el animal más fuerte. Pero el caso es que somos seres civilizados y nos debemos a nuestra inteligencia para conseguir una convivencia en armonía bajo unas leyes que en este caso en Tarragona multan a la persona que orine en la calle pero no a los animales, cuya custodia pertenece a una persona racional. Entonces me pregunto, ¿Cuál es la finalidad de esa ley? Evitar ver a una persona adulta orinar en plena calle o evitar que se orine en la calle para que no se vea la ciudad sucia y ésta no huela mal.

Sea cual sea la finalidad de la ley, no es equitativa y desde luego no es nada agradable ver a un perro tras otro como mean en plena calle y menos aún en verano, cuando con el calor el olor es totalmente asqueroso y repugnante. Quizás va siendo hora de cambiar esa ley y quien tenga perro, antes de mear en la fachada de una comunidad de vecinos o negocio, que mee en el salón de su casa a ver que le parece. O igual es que una ciudad no es territorio para según que animales irracionales.

Héctor Vallverdú

(Tarragona)

Temas

  • CARTAS AL DIRECTOR

Comentarios

Lea También