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Les cartes al director del dia

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Joaquín Gatell (el Ismail)

Era natural de Altafulla e hijo de familia acomodada. Muerto su padre cuando él apenas tenía dos años, pasó toda su infancia en la capital con su tío, habitando en la calle Carnicerías del Cabildo (hoy de la Virgen del Claustro). Estudió leyes. Talentudo, enérgico y emprendedor, no se avino con la vida familiar. Su deseo era explorar África, vendió sus tierras y embarcó en nuestro puerto saliendo para Orán, dirección Senegal, cruzando el Sáhara y el Sudán.

Llegado a Orán se dirigió a Tetuán. Pero por la guerra de África no llevó a término su viaje, por miedo a que le tomasen por espía, y regresó a Tarragona. Firmada la paz de Wad-Ras, embarcó en dirección a Tánger; fue a Fez, donde se mezcló con renegados y desertores de la guerra, para quien llegó a ser un líder. Pronto alcanzó la categoría de Kaid adoptando el nombre árabe de Ismail. Por envidia, jefes del ejército imperial consiguieron su destitución. Con el apoyo de algunos nobles, fue ascendido a teniente. Consiguió llegar hasta el mismo emperador y solicitar su apoyo.

Para este fin, tradujo al árabe un tratado francés de balística, ciencia que desconocía, y la presentó al emperador Sidi Mohamed ben Abderramán. El libro entusiasmó a los marroquíes, y Gatell fue nombrado por el sultán comandante de Artillería. Aunque Gatell solo había visto y oído los cañones del Fuerte del Toro de Tarragona, la artillería era tan mala que no le costó mejorarla.

Por tales servicios fue nombrado general de una mejal-ha, y al mando del sultán en persona, marchó contra una cabilas rebeldes que habían osado poner cerco a Marraqués. Solicitó licencia para dirigirse al sur de África. El sultán se lo negó, y Gatell desertó, pero al llegar a Agadir fue detenido y amenazado de muerte si no desistía de proseguir su viaje. Retrocedió hasta llegar a Marraquex y desde allí marchó a Tarudant, cruzando el Atlas y siempre al Mediodía atravesó el sur, llegando a Aguilmin, capital de la región de Vad Nun, donde había de empezar el viaje por el desierto, que emprendió con un esclavo negro llamado Bellal, y dos criados. Vadearon el río Draa. Empezaron a agotarse el agua y las provisiones y volvieron atrás. De nuevo en Aguilmin, Gatell organizó otra expedición para la cual consiguió otros dos criados y abundantes víveres, recorriendo hasta donde no había llegado jamás europeo alguno. En el oasis de Ras Buibixa, fue recibido con grandes agasajos, tomándolo por un poderoso sheriff.

Uno de sus criados cometió la imprudencia de decir que se trataba de un cristiano; algunos de aquellos beduinos pretendieron matarlo y otros lo defendieron invocando las leyes de la hospitalidad. Gatell escapó y volvió a Aguilmin, de donde salió para Mogador. Allí supo que ya no se le perseguía y marchó a Rabat, embarcando para España. De aquel viaje, Gatell trajo una detallada narración, numerosos datos científicos, planos y mapas, de lo cual hizo entrega a la Real Sociedad Geográfica. Murió en Cádiz el 13 de Mayo de 1879 por enfermedad, cuando se disponía a emprender otro viaje.

F. Ortiz de Pinedo Mendiluce

(Tarragona)

Trump y Putin

A pocos días de su toma de posesión, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha admitido en parte la veracidad de los informes elaborados por los servicios de inteligencia sobre la piratería informática ordenada por Vladimir Putin durante la campaña electoral. Sí ha quedado patente que la primera potencia del mundo, como ya ocurrió con el escándalo de WikiLeaks, no parece capaz de garantizar la seguridad de los sistemas informáticos controlados por el Gobierno, lo cual no deja de ser inquietante.

Pedro García

(Sant Feliu de Guíxols)

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