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Libertad de Prensa

Se ha utilizado la pandemia de Covid-19 como pretexto para restringir más aún la libertad de expresión y de información, como ha ocurrido en Rusia o China

Marco Flores Sánchez

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Hoy 3 de mayo se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Sin embargo, quizá no tengamos demasiados motivos para celebrar esta efeméride, porque muchas personas que ejercen el periodismo o que simplemente informan a través de redes sociales de lo que pasa en su país o en su región, se ven amenazadas y silenciadas.

En los últimos años, cientos de periodistas han sido asesinados en todo el mundo (cincuenta sólo en 2020 según Reporteros Sin Fronteras), y resulta alarmante que cada vez más periodistas sean asesinados en países que no se encuentran en guerra, como ha sido el caso del periodista iraní Rouhollah Zam, ejecutado por ahorcamiento en la madrugada del pasado 12 de diciembre, o los periodistas colombianos Felipe Guevara y Abelardo Liz, ambos asesinados en 2020 en relación con su trabajo periodístico.

La semana pasada fueron asesinados en Burkina Faso los periodistas españoles David Beriáin y Roberto Fraile. Se encontraban realizando un documental sobre la caza furtiva para un programa de televisión.

En el continente americano, gobiernos de al menos una docena de países amenazan la libertad de expresión, como ocurre en Nicaragua y Venezuela donde los y las periodistas viven en un ambiente de permanente hostigamiento por parte de las autoridades, lo que hace cada vez más difícil dar visibilidad a las violaciones de derechos humanos cometidas. En México, uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, son más de 100 los reporteros asesinados en los últimos 20 años, y las amenazas, detenciones y demás agresiones a periodistas son constantes.

Algunos gobiernos optaron por promulgar nuevas leyes para restringir las actividades de periodistas, tuiteros y bloqueros. Y otros optaron por aprobar modificaciones del Código Penal que amenazan con menoscabar aún más el derecho a la libertad de expresión e información, como ha sido el caso de países como Costa de Marfil o Burkina Faso, entre otros.

En países de Oriente Medio como Arabia Saudí, Emiratos Arabes, Quatar, Líbano o Yemen, entre otros, las personas que se atreven a publique en redes sociales cualquier tipo de críticas a las autoridades o petición de reformas pueden ser acusadas de perjudicar los intereses nacionales, agitar la opinión pública o menoscabar el sistema, y ser condenado a penas de prisión, latigazos y multas.

También se ha utilizado la pandemia de Covid-19 como pretexto para restringir más aún la libertad de expresión y de información, como ha ocurrido en Rusia o China, en donde se han introducido penas más severas por difundir información sobre la pandemia. En China son muchas las personas que acusadas de difundir «información falsa», se encuentran actualmente detenidas por el gobierno chino simplemente por informar sobre la existencia de un virus que acabaría matando a muchos miles de personas, como ha sido el caso de la periodista Zhang Zhan, condenada a cuatro años por informar sobre el coronavirus desde la ciudad de Wuhan.

En Rusia, la periodista Elena Milashina es amenazada de muerte una y otra vez cada vez que publica artículos sobre violaciones de derechos humanos en Chechenia.

Esta situación no puede continuar, corremos el riesgo de que las violaciones de derechos humanos queden ocultas e impunes, debemos defender la libertad de expresión e información, y a las personas que ponen en riesgo su vida y su libertad por defenderlas.

Marco Flores Sánchez: Amnistía Internacional Tarragona.

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