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Libertad para pactar

No sólo deberíamos pensar en la lista que vayamos a votar; sino en los posibles pactos
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Al parecer, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha adelantado que dará libertad de pacto a sus líderes municipales y territoriales, después del 24-M y en función de los resultados de las elecciones en cada municipio o territorio.

Pero, al parecer, la libertad de pacto anunciada será especialmente con Ciudadanos o con Podemos. O sea, libertad restringida únicamente a algunas de las fuerzas políticas importantes, de las que se esperan unos buenos resultados finales.

Lástima que la líder del PSOE andaluz, Susana Díaz, no haya comentado con su líder estatal las preferencias o necesidades de pactar con otras fuerzas políticas. Porque, dicha líder, según sus propias palabras, estaría muy interesada en poder acceder a la Presidencia de la Junta de Andalucía, con la abstención del Partido Popular, al que ya ha denunciado como obstruccionista y ha comparado con el perro del hortelano.

Pues bien, trasladando dicha libertad de pactos a Catalunya, estaría bien que los líderes de las distintas fuerzas políticas nos anticiparan, antes del 24-M, la capacidad y la libertad de pactos que tendrán los líderes municipales o territoriales, a partir de dicha fecha.

Porque sería bueno que, antes de depositar nuestro voto en las urnas, pudiéramos conocer si los candidatos a alcaldes, de nuestros respectivos municipios, van a tener, o no, la libertad necesaria para pactar, a partir del 25-M, el gobierno municipal o territorial, según los criterios de los equipos directivos de dicho ámbito local. O, por el contrario, vendrán los altos mandos de la estructura política a limitar la libertad de pactos, aunque sólo sea con algunas fuerzas políticas de derechas o de izquierdas.

No queda demasiado lejos, para haberlo olvidado, la presencia física, en la ciudad de Tarragona, de un líder con el apellido de una familia que tuvo demasiado poder y durante demasiado tiempo, que vino expresamente para deshacer un pacto municipal ya avanzado, que hubiera dado la mayoría de gobierno, de 14 concejales, y unos pactos que hubieran resultado presuntamente mejores, que el cotidiano desarrollo municipal de los últimos cuatro años, demasiado grises en general.

Y es que resulta que, desde algunas instancias políticas superiores, no se acaba de comprender o no les interesa aceptar, que los aciertos y los errores de los pactos de gobierno municipal o territorial deben ser realizados por los equipos directivos del territorio, que son los que hacen el trabajo y sudan la camiseta.

Otra cosa distinta resulta cuando, desde el liderazgo político, se limitan a recomendar o aconsejar las grandes líneas ideológicas o estratégicas, dentro de las cuales deberán realizarse los pactos en el ámbito del poder local, con algunos límites en los extremos, que es mejor no franquear. Porque ya queda claro y parece razonable aceptar, que hay compañeros de camino con los que es mejor no frecuentar en exceso, dada su lejanía ideológica o el peligro personal que pueden conllevar.

En resumen, a la vista de los resultados de las encuestas, con presunción de acierto, así como de la pluralidad política que tendrá la próxima etapa municipal, no sólo deberíamos pensar en las personas y los programas de la lista que vayamos a votar; sino que, además, deberíamos tener en cuenta los posibles pactos o alianzas que se puedan establecer. No sea que, al contrario de nuestra intención, acabemos favoreciendo algún gobierno local que no hubiéramos deseado, ni sea de nuestro interés.

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