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Libertad y seguridad

La urgencia consiste en gestionar bien la información de que se dispone y coartar la libertad personal de los violentos
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Los ministros del Interior de la Unión Europea se afanan por establecer controles más rigurosos contra el terrorismo islámico, y es natural que así sea después de los terribles sucesos de París la pasada semana. Fernández Díaz, en concreto, insiste en la necesidad de controlar las fronteras, aunque haya que modificar Schengen, designio que salió adelante este domingo en la reunión que mantuvieron todos los responsables europeos de seguridad también en París. Y como medida estrella, está la confección de un superfichero de viajeros por avión que aun requiere la aprobación del Parlamento Europeo pero que está ya muy avanzado. En el sueldo de los ministros del Interior va velar por la seguridad, pero los hechos desmienten que el problema de Europa en esta materia exija más controles y/o el endurecimiento de los que hay, con los consiguientes recortes de las libertades fundamentales. Porque los dos terroristas que asesinaron a la redacción de Charlie Hebdo eran bien conocidos por la policía, que sabía de todas sus andanzas -incluso el adiestramiento de uno de ellos en Yemen- y, pese a tener conciencia de su peligrosidad, permitió que se movieran libremente y cometieran aquella atrocidad. Más bien parece, en fin, que la urgencia consiste en gestionar bien la información de que se dispone, y quizá en establecer normas más rígidas para coartar la libertad personal de los fanáticos y los violentos, y no en vigilar más de cerca a la sociedad civil.

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