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Licinio de la Fuente

En su mandato como ministro de Trabajo fue un vigoroso impulsor de las políticas sanitarias
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Es posible que el nombre del ministro de la época franquista Licinio de la Fuente a muchos de mis estimados lectores no les diga absolutamente nada. Por ello creo que es bueno recordarle con ocasión de su fallecimiento, a avanzada edad, el pasado 26 de febrero en Madrid. Y, en mi opinión, pienso que debe ser recordado. Perteneciente a una modesta familia campesina toledana, mediante becas consiguió la licenciatura de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid e ingresó, superadas las correspondientes oposiciones, en el Cuerpo de Abogados del Estado. En alusión a él pero sin nombrarle un dirigente de la época manifestó que, merced a las becas, el hijo de un modesto agricultor puede llegar a ser abogado del Estado.

Pero Licinio de la Fuente, curiosamente, durante la Guerra Civil española estuvo preseleccionado como uno de los denominados ‘niños de la guerra’, que serían enviados a Rusia, habida cuenta de su excelente expediente académico. Pero poco tiempo después de su preselección huyó, en unión de su familia, de la zona republicana, atravesando la línea del frente del río Tajo, para llegar a la zona sublevada.

Fue ministro de Trabajo durante los años 1969 a 1975 y hombre de confianza de Francisco Franco. Le correspondió ejercer su mandato en la época del desarrollismo. En los años 1974 y 1975 asumió las funciones de vicepresidente del Gobierno, durante la presidencia de Carlos Arias Navarro. En el año 1975 dimitió como ministro de Trabajo, debido a las discrepancias con el presidente Arias Navarro, principalmente causadas por la aprobación de una ley de huelga que mermaba considerablemente los derechos de los trabajadores, marchándose por propia voluntad porque, además, había una serie de poderosos sectores que impedían la ejecución de los progresos que Licinio de la Fuente llevaba a cabo.

Durante su mandato como ministro de Trabajo, fue un vigoroso impulsor de las políticas sanitarias y extendió considerablemente los beneficios de la Seguridad Social. Las transformaciones fueron profundas, con la creación de grandes hospitales, con medios y aportaciones sanitarias de todo orden. Además de hospitales, y enfrentándose a todo tipo de dificultades, creó también guarderías y colegios. Pero con el paso del tiempo se ha borrado su nombre de las instituciones que creó y ha quedado relegado en el olvido.

Tras la muerte de Franco, y una vez aprobada la Ley para la Reforma Política, fundó el partido Democracia Social (DS), que se integró con otros seis en la coalición Alianza Popular (AP), conocida por la prensa de la época bajo la denominación de los ‘siete magníficos’, la cual acabó transformándose en un partido único, bajo el liderazgo de Manuel Fraga Iribarne, pero no tuvieron éxito electoral, al obtener tan solo 16 diputados. Con el tiempo AP, el partido que Licinio de la Fuente cofundó, se fusionaría con el Partido Demócrata Popular (PDP) y el Partido Liberal (PL), para dar origen al actual Partido Popular (PP). En el año 1979 abandonó la política activa, estuvo en el consejo de administración de diversas empresas y se volcó en la atención a los mayores en la Organización no Gubernamental (ONG) Mensajeros de la Paz del Padre Ángel. En el año 2000 fue comisario de la exposición ‘100 años de Seguridad Social en España’.

En octubre de 2014, la jueza argentina María de Servini, instructora de la causa penal contra el franquismo, basándose en el principio de justicia universal, envió una orden de detención internacional contra Licinio de la Fuente y otros dieciocho dirigentes del régimen franquista, solicitando su extradición con el objetivo de interrogarles bajo la imputación de haber convalidado con su firma la sentencia de muerte de Salvador Puig Antich, ejecutado a garrote vil el 2 de marzo de 1974.

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