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Locutorios, kebabs y comercio en TGN

En Tarragona se aprieta al comerciante de toda la vida y hay manga ancha con otros
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Corresponde a los Ayuntamientos decidir el modelo comercial por el que apuestan. Por ejemplo, son muchos los Ayuntamientos que prohíben grandes superficies en determinadas zonas, o bien que regulan la tipología de comercios que pueden ubicarse en sus cascos antiguos. Por lo tanto, es perfectamente legítimo que una opción política quiera limitar la proliferación de kebabs, locutorios o bazares y proteger al comercio tradicional de Tarragona de la competencia desleal que estos practican en muchas ocasiones. Yo al menos lo tengo claro.

Para empezar, en muchos barrios de Tarragona (San Salvador, Poniente etc) e incluso en la zona del Mercado o el Barri del Port (calle Real o Apodaca, por ejemplo, entre otras) se corre el riesgo de que la proliferación ilimitada de este tipo de establecimientos acabe convirtiendo estas zonas en guettos.

Nuestra propuesta es impedir que se les den nuevas licencias y con los que ya funcionan seguir el modelo que acaba de aprobar el Ayuntamiento de Vitoria: impedirles la competencia desleal. ¿Cómo? En primer lugar tipificando como falta grave determinadas conductas y que a la tercera multa se les retire la licencia. Son muchos los comerciantes que se quejan de que a ellos los inspectores les persiguen mientras que locutorios, kebabs y bazares hacen lo que les da la gana con los horarios, las medidas sanitarias, los escaparates, la climatización, el origen de los proveedores, la piratería etc. etc. sin que ningún inspector se atreva ni a entrar. Eso no puede seguir así.

Soy el primero que cree que todo el mundo tiene los mismos derechos, pero también obligaciones. El falso progresismo se olvida de las obligaciones y en Tarragona aprieta sin piedad al comerciante de toda la vida mientras ofrece manga ancha al que incumple nuestras normas.

Lo digo con franqueza y sin complejos: me preocupa ver como cierran comercios en Tarragona y sólo se sustituyen por otros que incumplen las más elementales normas y ejercen la competencia desleal. El resto de formaciones políticas, francamente acomplejadas, han rechazado esta propuesta haciéndose los escandalizados, pero yo me comprometo a este modelo si los tarraconenses me permiten ser su Alcalde el próximo 24 de mayo.

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