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Opinion EDITORIAL

Los aires victoriosos de Rajoy

Se equivoca Rajoy si cree que ha doblegado al soberanismo. El procés era de cartón piedra, pero no sus seguidores

 

Diari de Tarragona

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Mariano Rajoy en su escaño del Congreso de los Diputados. EFE

Mariano Rajoy en su escaño del Congreso de los Diputados. EFE

Mariano Rajoy desprende aires de victoria en la crisis catalana y así quedó patente en la entrevista que ayer concedió a la Cadena COPE. Su convicción victoriosa le llevó incluso a postularse nuevamente como candidato del PP a las próximas elecciones generales. Es evidente que Rajoy da por liquidado el problema catalán y aquí comete otro grave error. Su palmaria victoria, hasta el momento, en la crisis de Catalunya no es por méritos propios, sino por deméritos de los independentistas. Cada día que pasa surgen nuevas confesiones en las que queda en evidencia que el procés era de cartón piedra. Sin embargo, la falacia montada por los dirigentes no indica que detrás del movimiento independentista no hay nada. Precisamente sucede todo lo contrario. Donde no había nada es delante. Detrás persisten los más de dos millones de personas con capacidad de movilización cada vez que se llama a somatén. Todo el grueso de ciudadanos convencidamente independentistas siguen habitando en su descontento. Rajoy habrá conseguido vencer a la pareja de alados, pero queda el nido. Y es muy posible que el resultado electoral vuelva a ratificar en las urnas este descontento de un electorado muy movilizado como lo demuestra cada vez que se echa a la calle. Está por ver si el llamamiento a la movilización de la «mayoría silenciosa» a la que ha apelado el presidente del Gobierno se fragua en votos unionistas.   
Muy grande sería la sorpresa si las elecciones del 21-D rompieran la división a partes iguales que impera en la sociedad catalana. Ante esta previsión no hay más remedio que esmerar la capacidad de pacto y buscar fórmulas de acuerdo que quizás no satisfagan a nadie pero que permitan convivir con todos. Si Rajoy pretende seguir controlando Catalunya por la vía del 155 cometerá otro inmenso error. Tras el 21-D toca restañar las heridas, tender puentes, buscar fórmulas que mejoren el trato que recibe Catalunya por parte del Estado. De lo contrario, este nido que persiste, algún día alumbrará aves que sí aprenderán a volar.

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