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Los catalanes volvemos a la fase retentiva: El resultado electoral según Dalí y Freud

De sueños y realidades. Podríamos ponernos de acuerdo en grandes objetivos de país: la energía verde, mejorar la educación y la sanidad, frenar la sangría del paro juvenil, ayudar a la hostelería agonizante…

Lluís Amiguet

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Lluís Amiguet. Foto: DT

Lluís Amiguet. Foto: DT

El biógrafo de Lorca, Dalí y Machado, Ian Gibson, me contaba el otro día que Dalí sostenía que los catalanes somos un pueblo que tiene una fijación en la etapa anal freudiana. Y no era un delirio surrealista, porque, como saben, Freud dividió las edades del hombre en tres fases: la oral, con el centro del placer en la boca; la anal, en el esfínter; y la genital…Pues eso.

Los catalanes, por tanto, obtendríamos placer, como los niños de tres años, reteniendo el esfínter para después aflojarlo de golpe con una gratificación bien documentada por los pediatras.

Esa etapa anal retentiva sería la versión daliniana del seny, apretar; y la rauxa, soltar. El seny seria «apretar el cul»: aguantar, sufrir, ahorrar hasta la fiesta del «caganer». Y una vez al siglo, la rauxa, el desmadre de recuperar de repente y sin límite todo ese relajo identitario atrasado.

El 14-F ya no da para alargar la ‘rauxa’ procesista. Sólo el 30% del censo de Catalunya ha votado por la independencia

Pues bien, pese a las grandes declaraciones históricas que prodiguen, las cifras de las elecciones del domingo ya no dan para alargar la rauxa procesista. Sólo el 30% del censo de Catalunya ha votado por la independencia. Y eso, con los presos en campaña -¡ya tarda ese indulto que nos liberaría a todos!-, y con Puigdemont desgañitándose en pantalla, es poco aun con pandemia.

Catalunya vuelve a la fase retentiva. Y en la victoria, aun pírrica, de la ERC que ya empezaba a frenar, está la vuelta a la etapa seny retentivo. Y les dejo el resto del ajedrez de las coaliciones y los equilibrios a los finos geómetras del procesisme, porque para eso les pagamos. Que los de la DUI sean terceros y la CUP quede por detrás de Vox también resulta ilustrativo y muy de renovar el apretón.

Porque si las comarques aquí se retienen (el «¡Apreteu!» de Quim Torra en realidad iba por ahí, aunque él creyera lo opuesto) Madrid y su área de influencia, en cambio, siempre seguirá en fase genital y todo lo hace por genitales de forma acongojante.

Tendremos, además, en esa sintonía la antena cojonera de Vox en el Parlament, donde son de esperar menos acuerdos y la misma dudosa gestión que hasta ahora, pero más espectáculo.

Por mucho que apretemos y relajemos, al final Europa no se puede permitir un referéndum 

Illa lo intentará sin lograrlo y Alejandro Fernández, un buen candidato, y de Tarragona, en el peor momento del peor partido, seguirá destilando, espero, fina ironía.

El bucle dichoso del Procés seguirá retorciéndose, pero dentro de un límite, que no pondrá sólo Pedro Sánchez. Lo admitió Junqueras al reconocer que de muy poco sirven las declaraciones de Independencia de Catalunya si después no la reconocen, como no reconocieron la suya, nadie…Es que ni los locos amigos de Transnistria.

Porque, por mucho que apretemos y relajemos, al final Europa no se puede permitir un referéndum, empezando por Francia con media Catalunya y medio Euskadi en su sagrado territorio nacional. Así que no está en las manos de ningún presidente español -y menos de un vicepresidente- acordarlo sin desconectar de Bruselas para siempre.

Alejandro Fernández, un buen candidato, y de TGN, en el peor momento del peor partido, seguirá destilando, espero, fina ironía

Lo demás es fer bullir la olla -otra especialidad del país- y hacer ruido pantalla para seguir disponiendo de los 27.000 millones del presupuesto catalán no finalista. Habría lugar también, ojalá, para madurar, pasar de fase y empezar a pensar en la política como el arte de lo deseable.

Pero, pese a todo y mientras tanto, amigos, aún podríamos ponernos de acuerdo en grandes objetivos de país: la energía verde, mejorar la educación y la sanidad, frenar la sangría del paro juvenil, ayudar a la hostelería agonizante…Y dejar que los sueños sigan siendo sueños de niños.

Lluís Amiguet es autor y cocreador de ‘La Contra’ de ‘La Vanguardia’ desde que se creó en enero de 1998. Comenzó a ejercer como periodista en el Diari y en Ser Tarragona. 

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