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Opinion Editorial

Los disturbios empiezan a pasar factura

Cruceros que debían hacer escala en Tarragona pasan de largo. Es urgente poner fin al conflicto, serenar la situación y recuperar la imagen juiciosa que siempre ha caracterizado a Catalunya.

 

Diari de Tarragona

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Protesta por las calles de Tarragona.

Protesta por las calles de Tarragona.

No hay ninguna duda de que lo más lamentable de todos los disturbios que desde hace una semana se producen en Catalunya son los heridos. Un policía nacional y una chica están especialmente graves e incluso llegó a temerse por su vida. Varios centenares de personas, entre miembros de los efectivos policiales y los manifestantes, han padecido heridas de diversa consideración. El recuento de víctimas obliga a insistir nuevamente en la sinrazón de la violencia. Hasta ahora se han contabilizado 600 heridos, más de cien detenidos y 28 encarcelados. Triste balance. Los sofisticados métodos para atacar a los cuerpos de seguridad, con técnicas de guerrilla urbana sumamente depuradas, hacen temer que en cualquier momento pueda producirse una desgracia irreversible. La violencia sólo engendra violencia y una vez sumidos en la espiral del atropello nada cabe esperar con un final deseable. Pero además de las personas, las protestas descontroladas están provocando otra víctima que no podemos despreciar: la economía del país. El primer estropicio se lo han llevado el mobiliario urbano, los contenedores de basura, las calles y muchos establecimientos y edificios que han padecido en primera línea los efectos de la violencia callejera. En Tarragona, el Ayuntamiento tiene problemas para reponer los contenedores que han sido quemados durante las algaradas, al igual que sucede en las otras capitales catalanas. Los daños cuantificados hasta ahora superan los 2,7 millones de euros. Pero esta cifra será superada con creces cuando pueda computarse el lucro cesante que están padeciendo empresas, comercios y la economía catalana en general. Sólo el comercio de Tarragona cifra en un 30 por ciento la caída de ventas en la zona especialmente afectada por el conflicto. El turismo será, con toda seguridad, otro de los damnificados principales. Cruceros que debían hacer escala en Tarragona pasan de largo. Es urgente poner fin al conflicto, serenar la situación y recuperar la imagen juiciosa que siempre ha caracterizado a Catalunya.

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