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Los dos meses más largos

Quedan dos meses mal contados para que lleguen las elecciones generales

Manuel Alcántara

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Incluso los espejos se aburren de repetir nuestra imagen y por eso agradecen que no sigamos durante mucho tiempo frente a ellos. Todos sufren de Alzheimer, que para los afectados no es un mal sino a una amnistía. ¡Cómo nos gustaría que Bruselas nos olvidase!. Desgraciadamente, tiene un memorión y ha decidido bloquear la entrega de 1.122 millones de euros en subvenciones a España. La excusa, que se apoya en la verdad, es haber detectado «deficiencias e irregularidades» en el control de estos subsidios. Sólo hay una cosa mejor que pedir algo y que nuestras peticiones sean atendidas: no pedir nada. España es el país europeo que más fondos recibe y por eso es el que tiene más expedientes abiertos. Estamos entrampando a las generaciones venideras, que nos llamarán degenerados. Para algunos de nosotros fue una hazaña sobrevivir, pero para los que los que son adolescentes ahora, va a ser una epopeya imposible. Por eso están cansados y ofendidos. Su penúltima esperanza, siempre engañosa, es que te engañe menos que las anteriores. Quedan dos meses mal contados para que lleguen las elecciones generales, que han hecho inevitables todos los partidos políticos, incluidos los que querían evitarlas. Todos mis amigos son más jóvenes que yo. Quiero decir que son menos viejos, excepto dos o tres a los que se les ocurre lo mismo que a mí: que no tenemos la menor idea de cuándo debemos morirnos. Ahora que van a pasar cosas relativamente importantes dentro de dos meses, no sería el momento. Vivir para ver y para no taparse los ojos aunque no nos guste lo que vemos. Ya habrá acabado la verbena que le hemos inventado a Shakespeare y Cervantes, a la que asisto como invitado diariamente a solas, sin necesidad de aniversarios ni de tabarras fúnebres. ¿Qué papel le hubieran dado ellos a los de Ausbanc o a los de Manos Limpias? Los clásicos lo son porque nunca dejan de ser contemporáneos. Están vivos para todos. Menos para ellos, que no pueden conmemorar la fecha de sus nacimientos.

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