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Los pantalones remendados...

Es la hora de que los nuevos «escogidos» en estas elecciones nos demuestren que no se ríen de nuestro esfuerzo para tirar adelante, tan complicada tarea

Josep Muñoz i Gràcia

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Los pantalones remendados...

Los pantalones remendados...

Frecuentaba mi colegio un niño, hijo de padres modestos, el cual llevaba un «par de pantalones llenos de remiendos de varios colores», que eran para todos una de las diversiones favoritas. Cuando más creídos estábamos, que los «pantalones» hubieran llegado a su fin, y que nuestro compañero se nos presentaría vestido de nuevo, con otros, le veíamos aparecer con un «gran remiendo» obscuro que campeaba en medio de todos los otros «remiendillos, los cuales parecían que se reanimaban y miraban con mayor aliento el porvenir, como ahora está sucediendo en nuestra Catalunya tras las elecciones del 14-F, buscando un President de la Generalitat, verdaderamente decidido y resuelto a empuñar las riendas de un nuevo gobierno, con ideas claras y con «buenos y eficaces remiendos» dentro de lo posible, a pesar de la delicada situación socio-económica, que estamos sufriendo.

Al volver de vacaciones el comentado compañero, era nuestro primer cuidado, dar un vistazo a los «dichosos pantalones» y nuestra sorpresa no tenía límites al ver los cambios de colores que habían sufrido. Como ahora ha sucedido, después de estar demasiado tiempo sin un gobierno estable. Estas elecciones insólitas de la pandemia, hemos demostrado los ciudadanos de Catalunya, que a pesar de las adversidades y de la baja participación, por miedo al contagio principalmente y por pasotismo otros, se ha reducido en un 25.45% (en 2017, fue el 79% con 4.92.891 votantes y este año, ha sido el 53,5% con 2.869.070 votantes), pero que el espíritu soberanista sigue mejorando, aunque PSC haya ganado en votos, pero el soberanismo suma.

¡Cuánta vergüenza me causa hoy el recuerdo de estas burlas! Es verdad que no eran pensamientos maliciosos de malos corazones, sino tan sólo la ligereza del deseo de divertirnos. No veíamos más que los «remiendos» y nada conocíamos de la historia que encerraban, que era una larga suma de solícito amor maternal, de eternas horas de vela y también de muchas lágrimas para mantener en pie aquel ruinoso edificio de «remiendos», que a su hijo le hacían objeto de todas las burlas de sus compañeros. ¡Quién sabe con qué escasez de recursos debía la pobre madre hacer frente a las necesidades de la familia, y cuántos quebraderos de cabeza habría tenido que sufrir para hacer durar un año más los «mezquinos pantalones»!

Igualmente, que, todos los catalanes, con derecho a voto, seamos nacido donde seamos nacido, hablemos la lengua o idioma que hablemos, tengamos la afinidad a los partidos que sea, ¡cuánta vergüenza y penalidades hemos pasado y vivido por la mala gestión de este gobierno anterior! Por falta de unión entre gobierno y oposición.

Simplemente, porque gran parte de ellos, han ignorado o ignoran aún hoy, lo que los ciudadanos de a pie estamos sufriendo y los «remiendos» que diariamente hacemos para intentar subsistir. Únicamente, el fuerte carácter y la esperanza de un cambio positivo para el futuro, ha sido todo el soporte que nos está aguantando, para poder seguir adelante, como si fuésemos «madres coraje, remendando» las malas decisiones de los dirigentes actuales.

¡Ah, (ahora pienso, que) mil veces valían más esos pantalones, que los nuevos, atildados pantalones de los demás que eran de la última moda (los pantalones «golf») Como hoy se pagan miles de euros por algunos cuadros antiguos, cuyos autores muchas veces ignoraban el dibujo, pero que tanto amor y fervor ponían en sus cuadros, que aún ahora, después de tantos siglos, ¡nos entusiasman y conmueve! Yo también compraría ahora, si estuvieran a la venta, los famosos pantalones remendados, que eran una obra maestra, los colgaría aquí en el colegio, como un cuadro mural y nos demostrarían la maravillosa obra de amor materno, que encerrarían. ¡Cuántas angustias y preocupaciones se adivinarían en este singular mosaico! Ni el mejor sastre del mundo, ni la máquina más perfecta habrían sido capaces de tanta paciencia y habilidad; tan sólo una madre puede llevar a cabo estos milagros. Es hora, pues, que los nuevos dirigentes que han salido elegidos y por nosotros votados, demuestren la suficiente capacidad de reconocer que deben de actuar con habilidad, paciencia y energía, para «remendar», los errores cometidos. Porque nuestra Catalunya es rica en recursos y fuerte por las ganas enormes de los ciudadanos de salir airosos de esta difícil situación.

Ahora comprenderéis nuestra estupidez de niño, al reírnos de aquellos pantalones. No puede ser una persona vulgar y común la que remienda hasta ese punto; por esto creo que la madre de aquel niño debía de ser una mujer extraordinaria, y siempre he sentido no haber suplicado a su hijo que me la diera a conocer. Acordaos, pues, de cuanto os he dicho, si por acaso os encontráis con pantalones muy remendados, pues os importará más su historia y el trabajo sabio y paciente que encierran, que la lectura de enteras tomas de historia universal, y conocer el origen de los volcanes, por ejemplo… ¿Y esto por qué? Pues porque no puede haber otra cosa peor que despreciar y reírse del trabajo amoroso y diligente, y porque una señal de educación es no reírse sin motivo, ni fuera de propósito. Como igualmente, es la hora de que los nuevos «escogidos» en estas elecciones, nos demuestren que no se ríen de nuestro esfuerzo para tirar adelante, tan complicada tarea.

Así, pues, cuando de ahora en adelante encontréis a un niño con los pantalones muy remendados que se pone colorado ante las risas y las burlas de sus compañeros, acercaos a él y decirle: «Puedes estar orgulloso de tu madre; tus pantalones tienen una rara preciosidad que falta a los de los otros». ¿Acaso no es así? ¿No va con ellos entretejido el amor materno y no les sublima éste, más que si estuvieran con hilillos de oro? Y si el que los lleva lo hace con cierto orgullo y gratitud.

¿No os habéis encontrado nunca, en una noche serena, en los solitarios campos, y no habéis contemplado la inmensidad de los cielos que, cubiertos de innumerables estrellas refulgentes, se extienden tranquilos y llenos de infinito misterio sobre este mundo adormecido? ¡Cuán grande es nuestra pequeñez en su comparación, tanto más si se considera que nuestro globo no es más que un punto luminoso en el espacio sin fin! Pues así es Catalunya, puntualizando que la entrada en el Parlament de algún nuevo partido no nos debe de preocupar, ya que el tiempo pone las cosas en su sitio, como «ya» las ha puesto a otros en estas elecciones.

Finalizo esta historia solicitando al próximo 132 presidente de la Generalitat, sea del partido que sea, que no olvide nunca, su deber con todos, todos, nosotros, que de su actitud dependen 7,5 millones de ciudadanos residentes en nuestra querida y muy especial Catalunya, puntualizando que el divorcio es una mala experiencia, que la unión es una buena solución y que la honradez en una buena virtud.

Josep Muñoz i Gràcia: Asesor fiscal.

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