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Los peajes de cada barrio

Francisco Montoya

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Vivo en la Rambla Nova y claro que me causa molestias que no menos de una docena de fines de semana al año corten mi calle por acontecimientos diversos. Y, por supuesto, me trastoca los planes –mucho o poco, según el día– no poder acceder a mi parking por la ruta habitual. A veces, simplemente no poder acceder él. Cabalgata de Reyes, Carnaval, Setmana Santa, Tres Tombs, actos de Sant Magí y Santa Tecla, carreras deportivas, ferias... Y ya es sólo el tráfico:muchos de esos actos van acompañados de generosas megafonías y sonoras multitudes.
Por supuesto que, en esos casos, me encantaría que desaparecieran los peajes  asociados a vivir en la Rambla. Pero también entiendo que es el centro de la ciudad, que en muchas ocasiones son actos que siempre se han celebrado allí, que precisamente porque es un lugar de tanta concurrencia está seguramente más cuidado y limpio –o menos descuidado y sucio– que otras zonas... Y que, en el fondo, todo eso ya lo sabía cuando decidí vivir allí.
Otra cosa, y por eso entiendo a los vecinos de la Part Alta, es que de repente esos peajes pasen a ser permanentes. Que el ruido, la masificación, la saturación de terrazas... dejen de ser puntuales y duren todo el año. Que es lo que les está pasando, y que desde luego hay que solucionar. 
Pero justo estos días, precisamente por Santa Tecla, soportar las molestias asociadas a los actos festivos –me refiero a los actos que respetan la normativa; los que la incumplen deben ser controlados y perseguidos– tal vez sea uno de esos sacrificios que el residente no tiene más remedio que asumir. El problema es el resto del año.

Vivo en la Rambla Nova y claro que me causa molestias que no menos de una docena de fines de semana al año corten mi calle por acontecimientos diversos. Y, por supuesto, me trastoca los planes –mucho o poco, según el día– no poder acceder a mi parking por la ruta habitual. A veces, simplemente no poder acceder él. Cabalgata de Reyes, Carnaval, Setmana Santa, Tres Tombs, actos de Sant Magí y Santa Tecla, carreras deportivas, ferias... Y ya es sólo el tráfico:muchos de esos actos van acompañados de generosas megafonías y sonoras multitudes.

Por supuesto que, en esos casos, me encantaría que desaparecieran los peajes asociados a vivir en la Rambla. Pero también entiendo que es el centro de la ciudad, que en muchas ocasiones son actos que siempre se han celebrado allí, que precisamente porque es un lugar de tanta concurrencia está seguramente más cuidado y limpio –o menos descuidado y sucio– que otras zonas... Y que, en el fondo, todo eso ya lo sabía cuando decidí vivir allí.

Otra cosa, y por eso entiendo a los vecinos de la Part Alta, es que de repente esos peajes pasen a ser permanentes. Que el ruido, la masificación, la saturación de terrazas... dejen de ser puntuales y duren todo el año. Que es lo que les está pasando, y que desde luego hay que solucionar.

Pero justo estos días, precisamente por Santa Tecla, soportar las molestias asociadas a los actos festivos –me refiero a los actos que respetan la normativa; los que la incumplen deben ser controlados y perseguidos– tal vez sea uno de esos sacrificios que el residente no tiene más remedio que asumir. El problema es el resto del año.

 

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