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Los sueldos de los altos cargos

La Administración ha de poder competir en el mercado de altos cargos, pero debería ser exigente en la evaluación de resultados

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Los sueldos públicos son siempre motivo de controversia, de una manera especial cuando los perceptores son políticos. Pese a que llevamos tiempo dando vueltas al tema no se ha logrado todavía un punto de consenso sobre las percepciones que deben recibir las personas que trabajan para el ciudadano. Un caso que sin ningún género de dudas levantará polémica es el de los sueldos que perciben seis empleados públicos de la demarcación de Tarragona y que superan los 100.000 euros al año. Se llevan la palma los directores generales de Sagessa y de Reus Serveis Municipals con un emolumento bruto anual de 135.000 euros. No se anda a la zaga el secretario general del Ayuntamiento de Tarragona que supera los 120.000 euros. La cifra supera de largo el sueldo del propio alcalde, que es la persona que asume la máxima responsabilidad municipal y sobre la que recaen todos los palos públicos. ¿Es justo que se produzca esta contradicción? Por otra parte, si las Administraciones públicas quieren ser competitivas en la captación de profesionales de nivel han de poder equipararse al mercado de la empresa privada. Se hace difícil superar esta contradicción. Lo que sí debería aplicarse sin dilación es la exigencia de resultados y una evaluación permanente de las funciones que llevan a cabo los tan bien retribuidos empleados públicos. Los niveles de exigencia y la evaluación de resultados siguen siendo la asignatura pendiente de la Administración.

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