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Opinion editorial

Luchar contra la ‘contaminación invisible’

Las actuales depuradoras no alcanzan a filtrar las microfibras que se desprenden de la ropa y que acaban en el mar

 

Diari de Tarragona

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Protesta contra la contaminación de los océanos en Hungría. EFE

Protesta contra la contaminación de los océanos en Hungría. EFE

Nuestra conciencia ecológica va tremendamente por detrás de la gravedad del problema. Del mismo modo las medidas que las administraciones públicas adoptan para hacer frente a los problemas que genera la contaminación apenas alcanzan a mitigar levemente el alcance nocivo de los vertidos. En consecuencia nuestro hábitat se sigue degradando de forma silenciosa sin solución de continuidad. Una nueva señal de alarma lo acaba de dar el grupo TecnA-Tox-URV. Un estudio realizado por este equipo ha revelado que la contaminación por microplásticos en la costa tarraconense es una de las más importantes de todo el Mediterráneo. La mayor sorpresa surge cuando el detalle del citado estudio revela que más de la mitad de los residuos plásticos del litoral de Tarragona son fibras de ropa que se desprenden de las prendas durante el proceso de lavado en las lavadoras automáticas. La concienciación social por el problema de la contaminación marina salta de manera frecuente al observar las imágenes de envases y plásticos flotando sobre las aguas, pero hay otro peligro invisible que causa mayores estragos: los plásticos microscópicos, inapreciables a simple vista. Los peces acaban ingiriendo estos residuos que de esta forma entran en la cadena alimentaria y pueden llegar también al hombre a través del consumo de pescado. Sin darnos cuenta comemos polipropileno, poliestireno y polietileno de forma tan sutil como peligrosa para nuestra salud. 
La forma de prevenir el problema es evitar que estos residuos lleguen al mar a través de ríos y torrentes como hacen ahora. Para ello es imprescindible la función de las depuradoras. Catalunya ha dado en los últimos años un salto cualitativo muy importante en la descontaminación de los cauces fluviales a través de una red de depuradoras. Sin embargo, las características técnicas de las instalaciones no están preparadas para filtrar microfibras y nanoplásticos, según advierte el estudio de la URV. Es una advertencia a tener en cuenta antes de que el problema sea irreversible.

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