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Machos en peligro ¿Qué hacer? Aprender día a día a ser un poco más mujeres

Diagnóstico coincidente. Las chicas sacan mejores notas de media en todos los baremos de la UNESCO y la OCDE y si se pasean por las aulas de Ciencias Exactas, Ciencias, Medicina o Económicas dominan los rankings

Lluís Amiguet

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«Ying shen; yang shuai»: Las chicas suben y los chicos bajan. Me lo dijo en mandarín y me lo tradujo riendo el dueño del restaurante chino que me puedo permitir al verme rodeado de las féminas que dominan mi vida. Y su diagnóstico coincide con el de varios organismos internacionales y el de cualquiera que se pasee por nuestras vidas del siglo XXI.

Las chicas ya sacan mejores notas de media en todos los baremos de la UNESCO y la OCDE y si se pasean por las aulas de Ciencias Exactas o de Ciencias, Medicina, Económicas…verán que dominan los rankings, incluido el de mis propias clases en la Universitat Rovira i Virgili (URV) en los que ellas suelen sacar mejores notas en promedio.

Entre los 25 y los 31 años, las chicas se independizan antes que los chicos de sus padres y encuentran empleo. Y los porcentajes de suicidio juvenil son cuatro veces mayores entre los varones. Y es que la mayor parte de los trabajos que ha eliminado la digitalización y que requerían de fuerza física eran realizados sólo por hombres.

En cambio, las chicas están mucho más preparadas para los empleos cada vez más necesarios: atención, cuidado, relaciones personales y…tecnología, sí, tecnología. Mientras muchos varones sufren de hiperactividad y problemas de fijación de la atención, son pocas las estudiantes que se ven lastrados por ellos.
Por cada dos nuevos licenciados varones, hoy salen de la universidad tres mujeres en Occidente. Pero no sólo estamos viendo a los machos en retroceso en las aulas, el número de nuevas ejecutivas en la mayoría de las empresas en los países desarrollados empieza a superar al de ejecutivos.

Poco a poco todos vamos tomando nota del cambio en las jerarquías de género y la prueba es que las clínicas de reproducción asistida hace años que toman nota de que les piden intentar que el bebé por encargo sea nena y no nene, como cuando empezaron. 

Lo cierto es que nacen más niños que niñas, pero, como estos son más débiles ante las afecciones perinatales, en unos años acaba equilibrándose el censo.
Y al final de nuestros días, qué les voy a contar: miren a su alrededor el número y la lucidez de las viudas y miren cómo superan en porcentaje y lozanía a los viudos. Las catalanas viven 5,5 años más de media -84,98- que los catalanes.
Y en el futuro nuestras hijas y nietas tendrán aún más ventajas sobre ellos. No me refiero ya a políticas feministas, porque el feminismo ha sido ya superado por los hechos. En la economía postindustrial, que es ya la nuestra, las mujeres tienen ventaja innata en inteligencia social, capacidad de comunicación, de concentración y de atención.

Y ya no sólo en los países avanzados. En todos las regiones en desarrollo las mujeres aprenden antes el inglés y cualquier otro idioma y dejan en el paro a sus competidores masculinos. Y en China, como les decía al empezar, las mujeres ya son las dueñas del 40% de los nuevos negocios privados. El símbolo de estatus de las mujeres emprendedoras es un Ferrari;  pero ya no rosa como las barbies, sino rojo.

Pero, ¿y si necesitamos un líder con testosterona, carisma, dedicación absoluta y capacidad de sacrificio?

Pues busquen a una mujer. De hecho, las grandes escuelas de negocios y los centros de formación de liderazgo de las elites ya han desechado ese modelo de dirección jerárquico y apuestan por lo que llaman «dirección post heroica o transformacional» en la que la lideresa en vez de ejercer el modelo de control y mando, apuesta por el relacional y cooperativo.

¿Y qué haremos los varones para no ser relegados? Pues aprender, día a día, con humildad y abnegación a ser un poco más mujeres. La verdad es que en muchos terrenos va a ser todo un alivio.  
 

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