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Madrid, capital mediterránea

La política centralista de Madrid sigue penalizando el avance del Corredor del Mediterráneo en favor de la capital

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El centralismo de Madrid, que ha marcado históricamente toda la política de comunicaciones y de infraestructuras de España, sigue vivo y muy vivo, aunque ello suponga ir en detrimento del conjunto de la economía española. El ejemplo más flagrante es el del Corredor del Mediterráneo. Pese a los equilibrios verbales y a las visitas de obra de los distintos responsable gubernamentales, el Gobierno sigue priorizando la conexión ferroviaria del sur de España con Europa a través de Madrid. El último hecho que pone en evidencia la política centralista de prioridades lo encontramos en la Declaración sobre la red de 2017 del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), en la que se asegura que «el Corredor del Mediterráneo conecta Madrid, Algeciras y los principales puertos de la costa Este española con Europa». No se trata de oponerse a que Madrid disponga también de tales conexiones. Se trata de establecer prioridades, ya que los recursos no son ilimitados. Y mientras seguimos sin ni siquiera doble vía en el tramo Vandellòs-Tarragona, y mientras el trazado que se está construyendo es todavía de ancho ibérico sin que se sepa cómo y cuándo se podrá habilitar el ancho internacional, no parece lógico que el Ministerio de Fomento y todos sus organismos pongan el foco prioritario a las conexiones con Madrid. Todos los esfuerzos conjuntos de las comunidades del Eje mediterráneo están sirviendo de muy poco.

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